
Arrancar el año también significa volver a la carretera. Enero regala días despejados, mañanas frías y caminos que invitan a rodar sin prisa. Para quienes viven el motociclismo como una forma de expresión y libertad, el inicio del 2026 es el pretexto perfecto para planear una primera escapada en dos ruedas.
Antes de salir, la fórmula es simple: elegir el destino, revisar la motocicleta y trazar la ruta. Con eso basta para que la aventura comience. México ofrece escenarios ideales para hacerlo y estos cinco viajes en moto destacan como rutas perfectas para iniciar el año con el ánimo renovado.
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1. Valle de Bravo: bosque, curvas y aire de nuevo comienzo
Valle de Bravo sigue siendo uno de esos destinos que nunca fallan. El trayecto es amable, con curvas constantes y paisajes boscosos que en enero se sienten más vivos. El aroma a pino, el clima fresco y la sensación de empezar el año rodando hacen que el camino se disfrute desde el primer kilómetro.
Ya en el pueblo, el ambiente es tranquilo y acogedor. El lago, las calles iluminadas y la naturaleza que lo rodea convierten esta escapada en una excelente opción para reconectar con la carretera y con uno mismo.
2. Taxco: perderse entre montañas y curvas
El ascenso hacia Taxco, Guerrero, es una de esas rutas que todo motociclista disfruta. Montañas, curvas cerradas y pendientes constantes convierten el trayecto en una experiencia dinámica y entretenida. Al llegar, el contraste es inmediato: calles empedradas, arquitectura colonial y un ritmo que invita a bajar la velocidad.
Taxco también es ideal para caminar, descubrir talleres de plata y llevarse una pieza artesanal. Un destino que combina la emoción de la ruta con el encanto de una ciudad histórica.

3. Teotihuacán: historia y carretera en una sola rodada
A poco más de 40 kilómetros de la Ciudad de México, Teotihuacán es una opción perfecta para una escapada corta. El trayecto es sencillo y el clima invernal aporta una atmósfera distinta al recorrido. La vista de las pirámides del Sol y la Luna siempre impone, sin importar cuántas veces se visite el lugar.
Rodar hasta este sitio arqueológico permite combinar motociclismo e historia. Caminar por la Calzada de los Muertos y observar el valle desde lo alto es una experiencia que conecta pasado y presente en una misma ruta.
4. Cancún: rodar hacia el Caribe
Para quienes prefieren dejar atrás el frío, Cancún es una gran alternativa. La carretera ofrece rectas largas, cielos despejados y un clima cálido que anuncia la cercanía del Caribe mexicano. Ya en la Zona Hotelera, el boulevard costero se convierte en un escenario ideal para rodar.
Asfalto liso, viento constante y vista al mar turquesa acompañan cada aceleración, haciendo de este viaje una experiencia donde el trayecto y el destino se disfrutan por igual.
5. Real de Catorce: una travesía con mística propia
Real de Catorce no es solo un viaje, es una experiencia. La ruta es larga y cambiante, los paisajes se transforman y el paso por el Túnel de Ogarrio marca el inicio de una atmósfera única. Llegar en moto a este pueblo es conectar con el silencio del desierto, la historia y la introspección.
Recorrer sus ruinas mineras y contemplar el altiplano potosino es una recompensa que va más allá del destino. Aquí, el motociclismo se vive de forma más profunda.
En plena cuesta de enero, estos cinco destinos representan una de las mejores formas de comenzar el año: salir a la carretera, descubrir nuevos paisajes y recordar por qué rodar en moto sigue siendo una de las experiencias más auténticas. Porque más allá del destino, lo que importa es cada kilómetro recorrido.
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