
La Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR) comenzó una nueva etapa el 2 de marzo de 2026 con la llegada de Augusto Ramos Melo a la presidencia nacional. Desde entonces, el organismo ha tenido que atender de manera simultánea problemas de seguridad, conflictos carreteros y presiones económicas que afectan la operación del sector.
Durante su toma de protesta, Ramos Melo planteó como prioridades la competitividad logística. Además de la coordinación con autoridades y la atención a los costos operativos. Es así que, la dirigencia inició acercamientos con dependencias federales para revisar el impacto del precio del diésel. Uno de los principales gastos para las empresas transportistas.
El autotransporte de carga mantiene un papel central en la economía nacional, ya que moviliza la mayor parte de las mercancías en el país. Por ello, cualquier afectación en su operación repercute directamente en cadenas de suministro, industrias y comercio.
Rechazo a bloqueos y pérdidas millonarias
En abril de 2026, diversas organizaciones convocaron a un paro nacional que derivó en bloqueos carreteros en al menos 20 estados. Ante esta situación, CANACAR fijó postura y rechazó el cierre de vialidades como mecanismo de presión.
La Cámara señaló que los bloqueos interrumpen el flujo de mercancías, generan retrasos en entregas y elevan los costos logísticos. Además, advirtió que estas acciones incrementan el riesgo para los operadores, quienes quedan expuestos durante las detenciones forzadas en carretera.
De acuerdo con estimaciones del sector, las pérdidas económicas por estas interrupciones pueden oscilar entre 450 y 900 millones de pesos, especialmente en el caso de productos perecederos o cargas sensibles al tiempo.
Al mismo tiempo, la organización reconoció que las demandas detrás de las protestas —como la inseguridad y la extorsión— también afectan a sus afiliados. Sin embargo, insistió en que el diálogo con autoridades representa la vía adecuada para atender estos problemas sin afectar la operación nacional.
Seguridad y costos presionan al sector
Además de los bloqueos, la inseguridad en carreteras continúa como uno de los principales retos. Durante las primeras semanas de la nueva dirigencia, transportistas reportaron robos y agresiones en distintos tramos del país. Frente a ello, CANACAR solicitó mayor vigilancia y coordinación con fuerzas de seguridad.
En paralelo, el incremento en los costos operativos mantiene presión sobre las empresas. El alza en el precio del combustible impacta directamente en las tarifas de transporte y reduce los márgenes de ganancia, especialmente en pequeñas y medianas compañías.
A estos factores se suma la informalidad dentro del sector, la cual genera competencia desigual y limita la estabilidad del mercado. Según la Cámara, miles de unidades operan fuera del esquema formal, lo que complica la regulación y afecta a las empresas que cumplen con obligaciones fiscales y normativas.
Estrategia operativa y coordinación institucional
Frente a este panorama, CANACAR ha comenzado a implementar una serie de acciones. Entre ellas, destaca el impulso a la modernización de flotas, con el objetivo de mejorar la eficiencia y reducir costos en el mediano plazo.
Asimismo, el organismo promueve la creación de paradores seguros para operadores, una medida orientada a reducir riesgos en carretera y mejorar las condiciones laborales del personal de transporte.
De igual forma, la Cámara ha reforzado el intercambio de información con autoridades para identificar rutas de riesgo y diseñar estrategias de prevención del delito. Esta coordinación busca disminuir la incidencia de robos y mejorar las condiciones de operación.
Finalmente, la dirigencia mantiene mesas de trabajo con instancias gubernamentales para atender temas regulatorios, fiscales y de infraestructura que impactan al sector.
Panorama inmediato
A poco más de un mes del inicio de la gestión de Augusto Ramos Melo, CANACAR enfrenta un entorno complejo que combina factores económicos, sociales y de seguridad. En este contexto, el organismo ha optado por una estrategia centrada en el diálogo institucional y en la implementación de medidas operativas.
El desempeño del sector en los próximos meses dependerá de la evolución de los conflictos carreteros, las condiciones de seguridad y el comportamiento de los costos, particularmente del combustible. Mientras tanto, la Cámara mantiene su posición como interlocutor clave en uno de los sectores más relevantes para la economía nacional.
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