
Ante un escenario marcado por costos crecientes de los combustibles tradicionales, mayores exigencias ambientales y riesgos operativos como el robo de diésel. El gas natural vehicular (GNV) comienza a consolidarse como una de las opciones más viables para el transporte de carga en México.
Así se destacó durante el webinar Gas natural vehicular y transporte de carga, donde especialistas del sector energético y automotriz coincidieron en que el GNV no solo representa una solución inmediata. Sino un combustible de transición clave para la competitividad del país.
El encuentro contó con la participación de Susana Cazorla, directora socia fundadora de SICEnrgy; Guillermo Gómez Herrera, director de Consultoría G2H, director técnico de la AMGNV y presidente de CNBiogás; Ernesto del Blanco, director general de ELAM-FAW Trucks; y Enrique Teracena Sanz, director general de Natgas.
Costos crecientes: el GNV como alivio financiero para las flotas
Uno de los principales retos que enfrenta hoy el transporte de carga es el impacto del precio del diésel. Inicialmente en los estados financieros de las empresas. De acuerdo con los datos presentados, el GNV puede representar ahorros de entre 46.6% y 54% frente al diésel. Con una ventaja adicional: mayor estabilidad de precios.
Mientras el diésel ha mostrado una alta volatilidad —alcanzando precios cercanos a los 27.40 pesos por litro en enero de 2026—, el gas natural vehicular se ha mantenido en rangos de 12.50 a 13.50 pesos. Facilitando la planeación operativa de las flotas.
Enrique Teracena subrayó que, aunque el número de estaciones aún es limitado, la infraestructura existente permite trazar los principales ejes logísticos del país. Haciendo viable la operación de camiones de carga a gas natural.
“El mundo está buscando nuevos combustibles. El diésel no solo es caro, también daña el medio ambiente. El gas natural ya está aquí y es una solución eficiente hoy”, afirmó.
Por su parte, Ernesto del Blanco aseguró que las unidades nacidas a gas natural —con motores diseñados específicamente para este combustible— permiten recuperar la inversión en aproximadamente seis meses, además de ofrecer mayor vida útil del motor.

Exigencias ambientales: una combustión más limpia y realista
La presión regulatoria y los compromisos ambientales son otro factor clave. Guillermo Gómez explicó que el metano (CH₄), principal componente del gas natural. Tiene una estructura molecular simple que permite una combustión más limpia, sin partículas sólidas ni azufre.
Esto se traduce en:
- Reducción de hasta 90% de contaminantes locales
- Disminución de 24% a 27% de CO₂
- Menor desgaste de los motores
“El gas natural es un combustible de transición. No sustituye a las tecnologías de cero emisiones, pero permite avanzar hoy sin las inversiones elevadas que exige la electrificación total”, puntualizó Gómez.
Ernesto del Blanco añadió que la quema del metano es altamente limpia, lo que no afecta a los motores y contribuye directamente a la mitigación de la huella ecológica, sin encarecer la operación.
Riesgos operativos: el huachicol y la seguridad del GNV
Uno de los puntos más relevantes del webinar fue el análisis del riesgo operativo asociado al robo de combustible. Teracena fue claro:
“El huachicol es un problema estructural del diésel. El gas natural no se puede trasvasar ni comercializar en el mercado negro”.
Al operar a alta presión y contar con medición precisa del consumo, el GNV ofrece una mayor seguridad operativa, además de evitar pérdidas invisibles que afectan directamente los estados financieros de las empresas transportistas. Se estima que este control puede representar una mejora superior al 30% en los resultados financieros.
A esto se suma una ventaja técnica importante: a diferencia del Gas LP, cuya molécula es más pesada y puede acumularse, el gas natural es más ligero que el aire, por lo que se disipa rápidamente, reduciendo riesgos en caso de fuga.
Infraestructura, regulación y oportunidades
Natgas recordó que México cuenta actualmente con 111 permisos otorgados por la Comisión Nacional de Energía, de los cuales 91 estaciones están en operación, siendo Nuevo León el estado con mayor número de permisos vigentes. La primera estación pública de GNV se inauguró en Querétaro en 2013, marcando el inicio de un mercado que hoy muestra claras áreas de oportunidad.
En materia regulatoria, Guillermo Gómez adelantó que este año se trabajará en la actualización de la norma para estaciones de gas natural comprimido y gas natural vehicular, a través de grupos de trabajo coordinados por la ASEA, lo que podría facilitar la expansión del sector.
Además, Ernesto del Blanco destacó la alianza entre ELAM-FAW Trucks y Natgas, orientada a ofrecer mejores precios, mayor rendimiento y vehículos ensamblados en México, fortaleciendo la cadena de valor del transporte a gas natural.
Un combustible para competir hoy
Lejos de ser una promesa a largo plazo, el gas natural vehicular se presenta como una solución inmediata frente a los desafíos actuales del transporte de carga: costos elevados, presión ambiental y riesgos operativos.
Con tecnología probada a nivel internacional, mayor certidumbre energética y beneficios económicos claros, el GNV comienza a posicionarse como una alternativa real para que México avance hacia un transporte más competitivo, limpio y seguro.
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