
La industria automotriz ha entrado en una nueva etapa de transformación tecnológica. La adopción de inteligencia artificial (IA), aprendizizaje automático (Machine Learning) y soluciones de automatización industrial ya no representa una apuesta a futuro. Sino una estrategia que comienza a ofrecer resultados concretos en productividad, calidad y competitividad.
Así lo señala el informe “Smart Manufacturing in the Automotive Industry: Deployment and Impact”, elaborado por el Center for Automotive Research (CAR) en colaboración con Rockwell Automation, compañía especializada en automatización industrial y transformación digital.
El estudio concluye que la pregunta para los fabricantes ya no consiste en decidir si invertir en fabricación inteligente. Sino en determinar qué procesos automatizar primero y con qué velocidad implementar estas tecnologías.
Actualmente, las plantas automotrices ya utilizan altos niveles de automatización en procesos como soldadura, pintura y fabricación de carrocerías. Sin embargo, la siguiente fase apunta hacia operaciones más complejas, entre ellas el ensamblaje de componentes electrónicos. Además de la validación de sistemas, la coordinación de la producción y la logística interna.
Además, la incorporación de inteligencia artificial fortalece tareas como el mantenimiento predictivo. Las inspecciones automatizadas de calidad y el monitoreo en tiempo real del desempeño de los equipos.
“La industria ha construido una base sólida de automatización. Lo que está cambiando ahora es la forma en que los fabricantes utilizan la IA y los datos para gestionar la creciente complejidad, mejorar la toma de decisiones y crear una ventaja competitiva”, explicó Edgar Faler, analista principal de movilidad y responsable de estrategia del Center for Automotive Research.
La IA ya ofrece beneficios medibles en las plantas de la industria automotriz
El informe identifica diversos factores que aceleran la adopción de estas tecnologías. Entre ellos el incremento en la complejidad de los procesos productivos, la presión por reducir costos, los desafíos relacionados con la calidad, las garantías y una competencia global cada vez más intensa.
De acuerdo con la investigación, las empresas que ya implementan soluciones de fabricación inteligente reportan resultados concretos:
- Hasta 50% menos tiempo de inactividad no planificado en determinadas aplicaciones.
- Mejoras cercanas al 5% en la Eficacia Global de los Equipos (OEE).
- Incrementos de entre 5% y 7% en el rendimiento de producción mediante análisis en tiempo real.
Para James Glasson, vicepresidente global de Industria Automotriz, Neumáticos y Movilidad Avanzada de Rockwell Automation, la automatización inteligente permite responder a uno de los mayores retos actuales de los fabricantes.
“Se les pide a los fabricantes que hagan más con menos mientras gestionan una mayor complejidad. La combinación de automatización e inteligencia artificial ayuda a identificar problemas antes, reducir tiempos de inactividad y mejorar el rendimiento de toda la planta”, afirmó.
Adopción tecnológica
El reporte también advierte que la velocidad de adopción tecnológica comienza a marcar diferencias importantes entre fabricantes y proveedores. Las compañías que implementan antes estas soluciones logran ventajas en calidad, productividad, disponibilidad de equipos y competitividad. Mientras que aquellas con menor avance podrían enfrentar una brecha tecnológica cada vez mayor.
Finalmente, el estudio señala que la fabricación inteligente también impulsa estrategias de relocalización de la producción (reshoring). Al facilitar operaciones competitivas incluso en mercados con escasez de mano de obra, consolidándose como uno de los principales motores de la nueva manufactura automotriz global.
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