Detrás de productos tan cotidianos como envases de vidrio, detergentes y químicos industriales existe una compleja cadena de suministro que garantiza la disponibilidad de materias primas clave. En México es crucial la logística del abasto de carbonato de sodio.
México importó 1.95 millones de toneladas de carbonato de sodio en 2024, con un valor cercano a los 357 millones de dólares. Entonces, la magnitud de estos volúmenes convierte a la infraestructura logística en un factor estratégico.
Por ejemplo, Koprimo importó 59,888 toneladas de carbonato de sodio en 2023. Principalmente, movilizar este volumen requiere capacidad para recibir, almacenar y distribuir grandes cantidades de producto de forma eficiente.
México importó 1.95 millones de toneladas de carbonato de sodio en 2024, un volumen que plantea exigencias para toda la cadena de suministro.
Desde su complejo en Toluca, Estado de México, la empresa opera una instalación de 40,000 metros cuadrados (m²). Por lo tanto, conectada a una vía ferroviaria de 1,600 metros con capacidad para recibir hasta 60 vagones, unas 6,000 toneladas. A ello se suman silos para 1,000 toneladas y más de 3,100 m² de almacenamiento techado.
Importaciones como ventaja en logística de carbonato de sodio
Para Alejandro Prieto, director general de Koprimo, cuando una materia prima depende en gran medida de las importaciones, la infraestructura deja de ser un aspecto operativo. Entonces, se convierte en una ventaja estratégica que aporta certidumbre a las cadenas productivas.
En este sentido, la clave en la logística detrás del abasto del carbonato de sodio no solo está en mover el producto, sino en coordinar inventarios, transporte y almacenamiento para asegurar el suministro.
Finalmente, en un mercado que moviliza cerca de dos millones de toneladas al año, la logística se ha convertido en uno de los pilares que sostienen la actividad manufacturera del país.
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