
Cerca de cumplir tres años al frente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR), el presidente Miguel Ángel Martínez Millán presentó un balance de logros y desafíos que marcaron su gestión, en un periodo atravesado por la inseguridad carretera, la presión económica sobre el autotransporte y un entorno internacional de alta incertidumbre.
El lider transportista confirmó que el próximo 2 de marzo entregará la presidencia del organismo, cerrando una etapa. Sostuvo que su gestión se marca por momentos complejos tanto para la industria como para el país. En ese contexto, la administración de Miguel Ángel Martínez en la CANACAR se planteó desde el inicio con un enfoque de responsabilidad institucional y continuidad sectorial.
“. Tuvimos momentos a disfrutar y otros complicados, no solamente para el país, sino para la industria”, señaló.
Miguel Ángel adelantó que, tras dejar el cargo, continuará vinculado al sector desde la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin). Al sumarse al organismo colaborará en temas de seguridad, con la intención de seguir aportando experiencia y acompañamiento al gremio.
Seguridad y retos estructurales en la gestión de Miguel Ángel Martínez en la CANACAR
Uno de los ejes centrales de la gestión de Miguel Ángel Martínez en la CANACAR fue la seguridad en carreteras. El presidente saliente reconoció que, aunque se registró una disminución en el número de siniestros, la violencia asociada a estos eventos se ha intensificado.
“El año 2025 contra 2024 tuvo una reducción de alrededor del 21% en siniestros; sin embargo, esa disminución no nos tiene felices a los transportistas de CANACAR, porque estos eventos se dan con mayor violencia hacia nuestros conductores”, advirtió.
Explicó que el uso de mayor tecnología en las unidades ha frustrado numerosos robos. Lo anterior, ha derivado en ataques más agresivos por parte de la delincuencia.
“La delincuencia lo que ha hecho es atacar con mayor violencia; balean las unidades y eso daña la integridad de nuestros operadores”, puntualizó.
En este contexto, la gestión de Miguel Ángel Martínez en la CANACAR también enfrentó el impacto de la inseguridad así como mano de obra calificada. El dirigente reconoció que el déficit de operadores sigue siendo uno de los principales pendientes del sector.
“La última cifra que tuvimos a finales del año pasado fue de más de 90 mil operadores”. En este sentido, señala que el riesgo en carreteras se ha convertido en un factor de desmotivación para nuevos conductores.
Dentro de la gestión de Miguel Ángel Martínez Millán en la CANACAR, se marcó el inicio de los paradores seguros, como una pieza clave para mejorar las condiciones de descanso, seguridad y operación de los conductores. Bajo un enfoque gradual, se activaron paradores en puntos estratégicos como San Juan del Río–Palmillas y la zona de Puebla, además de avanzar en proyectos en entidades como Colima, Jalisco, Estado de México y Sinaloa.
El dirigente explicó que estos espacios forman parte de un ecosistema integral de seguridad, complementado con acciones como el balizado de unidades, la operación permanente del call center de la Cámara y la coordinación interinstitucional para la atención de siniestros. Proyectos como el parador en el corredor Culiacán–Mazatlán quedaron encaminados para su consolidación durante la siguiente administración.
Renovación de flota, capacitación y T-MEC como agenda inmediata
Además de la seguridad, la gestión de Miguel Ángel Martínez en la CANACAR se esdificó en: la renovación de la flota vehicular y la capacitación de operadores. En este rubro, destacó el acuerdo alcanzado con autoridades federales para limitar la importación de camiones usados provenientes de Estados Unidos. Evidentemente, esta medida permitió reordenar el mercado secundario. Aunque aclaró que el objetivo del sector sigue siendo avanzar hacia una renovación más profunda de unidades con una antigüedad promedio cercana a los 20 años.
En materia de capacitación, subrayó la expansión de la infraestructura institucional del organismo, con nuevas delegaciones y salas de formación. Asimismo, habló del impulso a centros especializados para operadoras y operadores, como parte de una estrategia de largo plazo.
De cara al cierre de su mandato, Miguel advirtió que el mayor reto para la industria será la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Este proceso que definirá el entorno del autotransporte en los próximos años.
“El T-MEC se define en los próximos cinco meses y lo que se decida será para los siguientes tres años”. En otras palabras, destacó la importancia de proteger el flujo comercial, minimizar impactos arancelarios y mantener vigente el esquema puerta a puerta entre los tres países.
Al concluir, el presidente saliente aseguró que deja la CANACAR con la convicción de haber cumplido su responsabilidad institucional.
“Me voy convencido de que lo que estuvo en mis manos traté de hacerlo de la mejor forma. Hay pendientes, pero tres años no son suficientes para resolver todos los retos de una industria como esta”, concluyó.
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