
La política arancelaria impuesta por el presidente de Estados Unidos Donald Trump ha ocasionado un reacomodo profundo dentro de la industria automotriz en Norteamérica. La estrategia de protección industrial aplicada por la administración país del Norte no solo atrajo inversión hacia su territorio, sino que también dejó a México sin perspectivas inmediatas de nuevas plantas debido a los aranceles automotrices, presionando el equilibrio productivo regional y obligando a las armadoras a ajustar precios.
Durante su participación en el Foro Automotor AMDA 2025, Guido Vildozo, director asociado de S&P Global Mobility, señaló que los aranceles automotrices han relocalizado la inversión automotriz en la región. “México no verá nuevos capitales ni se instalarán más plantas automotrices en el corto plazo.”
La afirmación se sustenta en la inversión extranjera directa en el país del Norte. Estados Unidos ha recibido 50,000 millones de dólares en solo 11 meses, impulsados directamente por la estrategia de aranceles dentro del sector automotriz. México, por su parte, captó 40,000 millones de dólares en diez años, cifra que revela una pérdida clara de competitividad en el corto plazo.
“La expansión de las seis plantas que tuvimos en México desde el año 2010 fueron 40,000 millones de dólares; en 11 meses la administración Trump ha conseguido más que lo que México pudo conseguir en 10 años.”
El movimiento de capital no solo afecta la llegada de nuevas inversiones, sino también la asignación de volúmenes dentro de las plantas ya existentes en el país debido a los aranceles automotrices.
Armadoras ajustan y reproducción redirigen
De acuerdo con el análisis del especialista, las armadoras han comenzado a redirigir producción hacia Estados Unidos en respuesta a los nuevos incentivos relacionados con aranceles automotrices. Esto coloca a México en una posición más vulnerable. En el caso de General Motors, detalló:
“Estamos viendo parte de los anuncios que ya se han hecho son públicos, la inversión por parte de General Motors que está redistribuyendo volúmenes afuera de la planta de manufactura de Silao, Guanajuato, en Ramos Arispe, Coahuila.”
Lo mismo ocurre con Stellantis, que replanteó su plan industrial ante el entorno arancelario. Guido Vildozo precisó que, aunque la armadora tenía un objetivo de incrementar la producción local, ahora una parte significativa se trasladará al país vecino.
“Stellantis, tenía un objetivo de producir también localmente, pero ahora, parte de esa producción va a estar en Estados Unidos, a través de la marca Jeep y obviamente la exposición está dada, sobre todo en los productos que ya comparten planta con Estados Unidos o los márgenes son súper elevados.”
Los efectos de la política arancelaria no se limitan a la producción y a la atracción de nuevos proyectos. También provocarán un incremento directo en el precio de los vehículos, tanto en Estados Unidos como en los mercados secundarios que las marcas utilizan para compensar el costo del arancel.
En este sentido, Guido Vildozo advirtió que las armadoras ya analizan cómo equilibrar el aumento de costos que han absorbido desde que comenzaron a aplicarse los aranceles automotrices. “Los precios de los autos se incrementarán, pues las marcas buscarán mercados terceros para subsidiar el costo del arancel.”
Aranceles automotrices impactan en el mercado mexicano
México se encuentra directamente en esta categoría de “mercado tercero”. La presión en precios se intensificará en vehículos importados y en modelos con menor contenido regional. Esto afectará a distribuidores y consumidores a lo largo de 2025 y 2026. Para los concesionarios, esta dinámica implica gestionar inventarios con mayor precisión y fortalecer la posventa. Asimismo, los empresarios deberán correr estrategias comerciales frente a un comprador más sensible al precio.
El reacomodo productivo también podría traer impactos en volúmenes. Estados Unidos continúa recuperando capacidad manufacturera, mientras que Canadá y México enfrentan un escenario más ajustado. La combinación de incentivos fiscales, aranceles y prioridades industriales coloca al país vecino como el principal receptor de nuevos proyectos a corto plazo.
México podría perder participación en la manufactura regional de vehículos si no impulsa la demanda interna o compensa los nuevos costos. Las armadoras, no planean nuevas inversiones a menos que exista un mayor incentivo o una obligación para incrementar la producción destinada al mercado local.
Finalmente, S&P Global Mobility advierte sobre un cambio estructural en la manufactura norteamericana. Los aranceles automotrices estadounidenses modifican flujos de capital y precios, empujando a las armadoras a mover producción donde hay más incentivos. México debe replantear su estrategia para seguir siendo competitivo en la industria automotriz.
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