
Los costos ocultos en las operaciones logísticas y de suminsitro pueden tener un alto costo para las empresas que se nieguen a contemplarlos dentro de la administración de sus recursos.
En el marco de Neuron Automotive Forum Francisco Bravo, Supply Chain Director Audi México; Jorge Romeu, country manager TIBA; Aldo Rodríguez, manager logistics MAGNA y Gary Gallegos, head logistics de Thyssen Krupp, abordaron el impacto real de los costos ocultos durante el panel “Supply Chain Under Preasure: Building The Automotive Flow on the Future”.
Donde expusieron que hoy en día la mejor forma de contrarrestar los efectos negativos de estos “imprevistos” es contemplarlos desde el inicio en los recursos de la operación. Además de integrar tecnologías, principalmente aquellas impulsadas con IA, para mitigarlos o anularlos.
Asimismo, los especialistas señalaron en el Neuron Automotive Forum que las empresas deben tener recursos de infraestructura y energéticos. Entre ellos, paneles solares, que les permitan afrontar la volatilidad del precio del combustible. Este último considerado un “gasto oculto” que afecta seriamente la economía organizacional.
Y es que muchas de las empresas dedicadas al transporte y la logística omiten contemplar los gastos derivados del mantenimiento de unidades, el combustible, la compra de piezas de repuesto. Así como los gastos extraordinarios del operador o incluso los retardos del mismo.
Cuando no existe una planeación correcta al respecto, estos “imprevistos” toman la forma de paro de operaciones, retrasos o inactividad.
Prevenir, mejor que parar
Por ello, Andrés Friedman, CEO de Salfium, aseguró en el Neuron Automotive Forum que las empresas deben contemplar un presupuesto anual, utilizable o no, destinado a cubrir este tipo de gastos.
El manager logistics de MAGNA coincidió en la importancia de que las organizaciones deben estar preparados para soportar estos gastos. Y que éstos no representen un desfalco o desgaste de tiempo y recursos.
Para las armadoras, el verdadero valor de los imprevistos no radica en las reparaciones o piezas, sino en que una pieza de bajo costo puede detener una línea. Además, de provocar pérdidas asociadas con producción no realizada, penalizaciones, horas extraordinarias y transporte de emergencia.
Ante este escenario, los especialistas plantearon que las compañías deben construir una especie de “bola de cristal”. No para predecir exactamente cuándo ocurrirá una crisis, sino para identificar escenarios de riesgo y definir previamente cómo responder.

La estrategia implica desarrollar playbooks para enfrentar interrupciones de proveedores, bloqueos carreteros, saturación de aduanas y puertos. Además, de fallas de maquinaria, problemas energéticos o fenómenos meteorológicos.
Digitalización y planeación de infraestructura
La digitalización representa otra pieza clave. Los datos de transporte, inventarios, aduanas y producción pueden utilizarse para detectar patrones de congestión y anticipar problemas. Sin embargo, la IA no sustituye la gestión del riesgo. Aunque puede procesar información, no anticipa completamente una guerra, un bloqueo o una decisión política.
La energía también se incorpora a esta ecuación. Soluciones como generación solar, almacenamiento y microrredes permiten reducir la exposición a la volatilidad energética y mejorar la continuidad operativa.
Finalmente, los expertos sostuvieron en el Neuron Automotive Forum que para la industria logística y de transporte, el reto será integrar resiliencia, digitalización y eficiencia energética sin perder competitividad.
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