
La carrera en camino a la descarbonización de la industria automotriz ya no gira únicamente alrededor de los vehículos 100% eléctricos. Es por eso que Toyota apuesta por un modelo diferente. Bajo su estrategia Multi-pathway, busca disminuir las emisiones de dióxido de carbono mediante un portafolio de tecnologías. Mismo que responda a las condiciones de cada país y a las necesidades de los consumidores.
En lugar de impulsar una sola alternativa de movilidad, la firma japonesa plantea una transición gradual hacia la electrificación. Esto a través de cuatro tecnologías:
- Híbridos eléctricos (HEV)
- Híbridos eléctricos conectables (PHEV)
- Vehículos eléctricos de batería (BEV)
- Vehículos eléctricos impulsados por celdas de hidrógeno (FCEV)
La empresa sostiene que el verdadero objetivo consiste en reducir las emisiones contaminantes de manera eficiente y escalable. Por lo tanto, considera que la sostenibilidad depende tanto de la innovación tecnológica como de la infraestructura disponible. Además de los hábitos de los usuarios y las condiciones particulares de cada mercado.
En México, donde la infraestructura de recarga para vehículos eléctricos aún enfrenta desafíos. En este contexto, Toyota identifica a los híbridos eléctricos como la alternativa con mayor potencial de crecimiento. Actualmente, la marca comercializa 12 modelos con esta tecnología y ha vendido más de 225 mil unidades híbridas en el país.
De acuerdo con la empresa, esos vehículos han evitado la emisión de alrededor de 1.9 millones de toneladas de dióxido de carbono. Siendo esta una cifra equivalente al 10% de las emisiones anuales de la Ciudad de México o al efecto ambiental de plantar más de dos millones de árboles.
La estrategia Multi-pathway combina cuatro tecnologías
La estrategia Multi-pathway ha contemplado diferentes soluciones para avanzar hacia la neutralidad de carbono. Los híbridos eléctricos continúan como la principal apuesta para mercados donde la infraestructura de carga todavía resulta limitada. Mientras que los híbridos conectables representan un paso intermedio hacia una movilidad con mayor autonomía en modo eléctrico.
En ese sentido, Toyota reforzó recientemente su oferta en México con la llegada de la RAV4 PHEV. El primer híbrido eléctrico conectable que comercializa en el país. Este modelo permite recorrer hasta 84 kilómetros utilizando únicamente energía eléctrica antes de recurrir al motor de combustión.
Al mismo tiempo, la compañía mantiene su plan global para expandir su gama de vehículos totalmente eléctricos. Por lo que Toyota proyecta lanzar 30 modelos BEV en todo el mundo y alcanzar ventas de 3.5 millones de unidades anuales para 2030. Además, trabaja en el desarrollo de baterías de estado sólido, una tecnología que pretende llevar al mercado entre 2027 y 2028. Esto para incrementar la autonomía y reducir los tiempos de recarga.
La estrategia también contempla el desarrollo del hidrógeno como fuente de energía para sectores donde la electrificación enfrenta mayores retos. El Toyota Mirai, impulsado por celdas de combustible, ofrece una autonomía cercana a los 650 kilómetros. Y puede recargar hidrógeno en apenas cinco minutos. Actualmente, este modelo se comercializa en mercados como Estados Unidos, Japón y algunos países europeos que cuentan con infraestructura especializada.
Misma tecnología en camiones de Toyota
Más allá de los automóviles particulares, Toyota aplica esta tecnología en camiones de carga, autobuses, trenes, embarcaciones y generadores eléctricos.
Como parte de su planteamiento, la empresa también destaca la denominada regla 1:6:90. Esta busca optimizar el uso de minerales críticos para fabricar baterías. Con la misma cantidad de materiales necesaria para producir un vehículo totalmente eléctrico, Toyota afirma que es posible fabricar hasta seis híbridos conectables o 90 híbridos eléctricos. Permitiendo ampliar el impacto ambiental positivo mediante una distribución más eficiente de los recursos.
Con esta estrategia, Toyota sostiene que el camino hacia la movilidad sustentable no depende de una solución única. Por el contrario, considera que la descarbonización requiere un enfoque flexible que combine distintas tecnologías y permita acelerar la reducción de emisiones conforme evolucionan la infraestructura, el mercado y las necesidades de los consumidores.
Te invitamos a leer más: