
Durante años, el punto más frágil de la cadena de frío estuvo en el transporte. Específicamente en cómo éstos tenían que maniobrar para mantener las temperaturas constantes, sin que los retraso en carretera o las fallas mecánicas afectaran la refrigeración. Hoy en día, la presión actual del consumo y la aceleración logística ponen el foco en otro lugar poco visible: el interior de los centros de distribución.
En ese contexto, surge la necesidad de crear almacenes altamente eficientes que puedan garantizar la supervivencia de los productos que se mueven. Por ello, el nombre de PM STEELE surge como una alternativa confiable y referente del diseño.
Desde 1950, esta empresa mexicana se ha especializado en la fabricación de soluciones para el equipamiento de almacenes y equipos de trabajo.
Y es que, en la cadena de frío el problema no siempre ocurre cuando el producto se mueve, sino cuando se almacena.
En consecuencia, las empresas tienen que replantearse algo que antes parecía secundario: el valor de la infraestructura que sostiene el inventario.
Almacenamiento, clave para la cadena de frío
Empresas como PM STEELE están impulsando un cambio en cómo se diseñan los almacenes. Su enfoque parte de una premisa: el almacén dejó de ser un espacio pasivo para guardar mercancía y se convirtió en un componente operativo.
“Hoy el reto no es cuánto puedes almacenar, sino cuánto tiempo puedes operar sin interrupciones”, explica Manuel Farías, subdirector de sistemas de almacenamiento de PM STEELE.
En su experiencia, el deterioro de materiales no solo afecta la estructura, sino la continuidad del flujo logístico, especialmente en industrias de consumo masivo.
La industria ha empezado a responder con soluciones que hace algunos años no eran prioridad. Entre ellas destaca el uso de acero galvanizado en racks industriales, un material que ha ganado relevancia no por tendencia estética, sino por resistencia operativa. El recubrimiento galvanizado protege frente a la corrosión y prolonga la vida útil de la estructura en ambientes donde la humedad y los cambios térmicos son parte del día a día.
En centros refrigerados o congelados, la condensación es una constante. Esto genera un desgaste progresivo en equipos y estructuras metálicas, sobre todo cuando no fueron diseñadas para operar en esas condiciones. En ese contexto, el acero galvanizado se vuelve una respuesta práctica: menos deterioro, menos intervención correctiva y menor probabilidad de paros por fallas estructurales.
Componentes de mayor calidad
Otro factor que está ganando importancia es la higiene. En sectores donde el producto depende directamente del entorno, las superficies de almacenamiento deben ser fáciles de limpiar. Capaces de mantener condiciones sanitarias estables. En otras palabras, la infraestructura ya no se mide solo por capacidad de carga, sino por su contribución al control del entorno.
Este giro no ocurre únicamente en México. A nivel global, fabricantes internacionales como AR Racking han impulsado una tendencia hacia sistemas más resistentes para ambientes controlados, donde la operación se intensifica y las condiciones físicas del almacén son más agresivas que en un centro de distribución convencional.
Te invitamos a leer más

