
El aftermarket de motocicletas se perfila como una de las oportunidades de mayor crecimiento para la industria de refacciones, servicio técnico, accesorios y mantenimiento en México, impulsado por el avance de la última milla, el comercio electrónico y el uso de la motocicleta como herramienta de trabajo.
Durante el International Aftermarket Summit 2026, realizado en el marco de PAACE Automechanika México, especialistas del sector analizaron cómo la expansión del parque de motocicletas está modificando la demanda de autopartes, talleres, capacitación técnica, seguros y equipamiento para usuarios.
La conversación se desarrolló en el panel “Motocicletas y última milla: un nuevo motor de crecimiento para el aftermarket”. Contó con la participación de Evaristo García, CEO y fundador de IDF; Armando Checker, representante de Suzuki; e Isaac Calderón, director de Vento. La sesión fue moderada por Sergio Mendoza, presidente de la AMFIM.
De acuerdo con lo expuesto en el panel, hace 20 años se comercializaban alrededor de 35 mil motocicletas al año en México, principalmente de cilindrada alta y con un uso recreativo. Hoy, el mercado cambió de fondo: la motocicleta se convirtió en una herramienta de movilidad, reparto, productividad e ingreso familiar.
En México circulan cerca de 10 millones de motocicletas, según las estimaciones mencionadas durante la conferencia. Además, los panelistas proyectaron que el parque podría duplicarse hacia 2030. Esto que implicaría una mayor demanda de llantas, baterías, bujías, lubricantes, cadenas, filtros, refacciones de colisión, accesorios y servicios especializados.
“La tendencia de las motocicletas a crecer es claramente creciente. Es una tendencia que, en mi opinión, llegó para quedarse. Si en el pronóstico al año 2030 las motocicletas llegan probablemente a 20 millones de vehículos, se van a necesitar el doble o más de refacciones que hoy”, señaló Evaristo García.
Aftermarket de motocicletas necesita refacciones y servicio cerca del usuario
Uno de los puntos centrales del panel fue la relación entre la motocicleta y la continuidad operativa de quienes dependen de ella para generar ingresos. A diferencia del uso recreativo que predominaba hace dos décadas, hoy una unidad detenida puede representar la pérdida directa de ingresos diarios para repartidores, comercios, farmacias, restaurantes o trabajadores independientes.
“La motocicleta como tal en un principio era un juguete, hoy es una herramienta de trabajo. Al ser una herramienta de trabajo, no es un gasto, es una inversión que hace la gente porque le va a generar ingresos. Un día que está la motocicleta parada es un día en que esta persona deja de mantener a su familia o de recibir un ingreso”, afirmó Isaac Calderón.
El directivo de Vento advirtió que, aunque existen canales digitales para vender refacciones. Aunque estos no siempre resuelven la urgencia del usuario debido a los tiempos de entrega. Por ello, la distribución física de partes, la cercanía con el consumidor y la cobertura nacional serán factores clave para el desarrollo del aftermarket de motocicletas.
El crecimiento de la última milla no solo aumenta la demanda de motocicletas, también presionala posventa para agilizar respuestas. Para un usuario que depende de su unidad como medio de ingreso, el valor no está únicamente en el precio de la refacción, sino en la disponibilidad. Además se aunemtna el valor si se tienen garantía suficiente para mantener la operación diaria.
Retail impulsó la venta de motos, pero dejó pendiente la posventa
El crecimiento de la motocicleta en México tuvo una característica distinta a la industria automotriz. Mientras el automóvil se comercializó mediante agencias con infraestructura de servicio, la motocicleta creció principalmente a través del retail.
De acuerdo con lo expuesto por Isaac Calderón, cadenas como Elektra, Coppel, Walmart, Sam’s Club, Sears y Liverpool impulsaron la masificación del producto. Sin embargo, ese modelo no necesariamente construyó una red equivalente de mantenimiento, servicio técnico y distribución de refacciones.
“El mercado de las motocicletas en México creció a partir del retail. Es el único mercado en el mundo en donde la venta de motocicletas se hace a través de Elektra, Coppel, Walmart, Sam’s, Sears. Noventa por ciento del mercado de motocicletas o de las compras que se hacen son en estas tiendas”, explicó Isaac Calderón.
Esa brecha abre una oportunidad para fabricantes y distribuidores de refacciones, talleres, centros de servicio, aseguradoras, proveedores de lubricantes y empresas en diagnóstico. El reto será pasar de una red informal de atención a una estructura más profesional, con técnicos capacitados, catálogos adecuados y disponibilidad de partes.
Los panelistas coincidieron en que una de las mayores necesidades está en ordenar el catálogo de refacciones. Muchas motocicletas de distintas marcas pueden utilizar componentes similares, como bujías, cadenas, amortiguadores, filtros, aceites o llantas. Una correcta catalogación permitiría atender mejor a flotillas, usuarios particulares y negocios que operan varias unidades.
También existe un desafío técnico. Isaac Calderón señaló que, de los 900 centros de servicio catalogados por su operación, menos del 5% cuenta con equipo para reparar motocicletas con sistema de inyección de combustible. Esto muestra que la oportunidad del mercado no está solo en vender más partes, sino en elevar la capacidad de diagnóstico, reparación y mantenimiento.
Accesorios, seguridad vial y mantenimiento amplían el negocio
El panel también identificó otra línea de crecimiento para el aftermarket: los accesorios y el equipamiento de seguridad. A diferencia del automóvil, la compra de una motocicleta suele detonar de inmediato la adquisición de casco, guantes, chamarras, botas, porta cascos, cajuelas, luces, soportes para celular y otros elementos de protección o funcionalidad.
Este mercado será cada vez más relevante conforme crezca la última milla y aumente el número de usuarios que utilizan la motocicleta para trabajar. Sin embargo, los participantes advirtieron que la expansión del parque debe ir acompañada de educación vial. De forma paralela se atiende el uso correcto del casco, capacitación de conductores, seguros y mejores prácticas de mantenimiento.
Armando Checker sostuvo que México necesita crecer no solo en ventas, sino también en cultura de seguridad, calidad y servicio. Para el representante de Suzuki, el mercado tiene un enorme potencial. Aunque aclarado que se debe evitar que la motocicleta se convierta en un problema de tránsito, salud pública o seguridad vial.
“Las oportunidades son tremendas para el aftermarket, son tremendas para las aseguradoras, son tremendas para empezar a culturizar a nuestro propio usuario. Pensemos en las motos como una gran solución de movilidad, con un mercado único y con oportunidades de crecimiento casi ilimitadas”, afirmó Armando Checker.
Hacia 2030, los especialistas anticipan que el mercado de motocicletas seguirá creciendo por factores económicos, culturales y logísticos. En el panel se estimó que alrededor de 8 millones de familias en México están vinculadas económicamente al uso de la motocicleta, mientras que cerca de 500 mil repartidores por aplicación utilizan este vehículo como herramienta de trabajo.
Ese crecimiento plantea una conclusión clara para la industria: la venta de motocicletas ya no puede analizarse sin su ecosistema de posventa. Refacciones, servicio, mantenimiento, accesorios, seguros, capacitación y digitalización serán determinantes para sostener la operación de millones de unidades. Definitivamente es un mercado que sigue creciendo, que va a seguir creciendo, pero necesita más orden en la posventa y refacciones. Es donde veo la gran área de oportunidad para que este mercado tenga un crecimiento estable”, señaló Isaac Calderón.
El aftermarket de motocicletas entra así en una etapa de mayor relevancia para la industria automotriz y de movilidad. La oportunidad no estará solo en acompañar el crecimiento del parque vehicular, sino en profesionalizar el servicio, elevar la calidad de las refacciones y construir una red capaz de responder a un usuario que depende de su motocicleta para moverse, trabajar y generar ingresos.
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