
La armadora nipona Toyota ha dejado de ser únicamente un proveedor de vehículos para convertirse en una marca multinegocio con una tecnología disponible para satisfacer las necesidades particulares de cada mercado. Su concepto, CASE, recién estrenado en México, impulsa un nuevo modelo. Basado en las soluciones tecnológicas para la movilidad inteligente.
Bajo este nuevo enfoque, cuyo acrónimo CASE hace referencia a Connected, Autonomus, Shared y Eletrified, representa un nuevo capítulo en la forma en como se comercializan y desarrollan los vehículos en México. Pues Toyota ha entendido que el futuro de la industria ya no sólo significa producir, sino crear soluciones que permitan a las personas desplazarse de una forma más segura, inteligente y accesible.
Por tanto, CASE representa una iniciativa global, fundada en cuatro pilares que abogan por las tecnologías de nueva generación. Y, que dan como resultado un conjunto de vehículos con distintas motorizaciones pensados para hacer realidad la movilidad sustentable.
La industria automotriz está cambiando y Toyota evoluciona. Para convertirse en una empresa de movilidad que desarrolla soluciones pensadas para las personas. Adaptadas a las necesidades de cada mercado y comprometidas con construir un futuro más sostenible”, comentó Takaaki Kuga, presidente de Toyota Motor de México.
En ese sentido destacó que aunque la armadora conservará su filosofía multipathway, bajo la visión de CASE apostará por el desarrollo de nuevas tecnologías. Entre ellas, los vehículos híbridos convencionales (HEV), los híbridos conectables (PHEV), eléctricos de batería (BEV) y los vehículos impulsados por hidrógeno (FCEV). Todo, con el objetivo de adaptarse a las condiciones de infraestructura y demanda de cada mercado.
Toyota busca liderar la electromovilidad en México
Con la implementación de CASE, Toyota busca consolidar su presencia en México como uno de los principales impulsores de la movilidad electrificada. Al tiempo que fortalece la incorporación de tecnologías digitales y de asistencia que marcarán la siguiente etapa de la industria automotriz.
En ese contexto, la armadora destacó que incorporará Connected Services en la nueva generación de RAV4. Esta plataforma permite acceder a diversas funciones mediante un teléfono inteligente, como monitoreo remoto del vehículo. Así como alertas de mantenimiento, asistencia en el camino, localización de la unidad o información de tráfico en tiempo real.

Otro de los ejes de CASE es la conducción autónoma. Aunque la marca aclaró que su enfoque estará orientado a la incorporación gradual de tecnologías de asistencia al conductor.
En ese sentido, el sistema Toyota Safety Sense integrará funciones como frenado automático de emergencia, alerta de salida de carril y control crucero adaptativo, herramientas que buscan reducir el riesgo de accidentes sin sustituir la participación del conductor.
Respecto al componente de movilidad compartida, Toyota señaló que continúa desarrollando soluciones que respondan a los cambios en los hábitos de transporte y a la creciente demanda de opciones más flexibles.
Para la compañía, la evolución de la industria automotriz va más allá del lanzamiento de nuevos vehículos. Su objetivo es desarrollar un ecosistema de movilidad.
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