
La electromovilidad del transporte mediano y pesado en México avanza más lento de lo que permite la tecnología disponible. El freno principal no está en los vehículos ni en la infraestructura. Sino en la incertidumbre y el riesgo que enfrentan las empresas al intentar ser las primeras en migrar sus flotas a modelos de cero emisiones.
Bajo este diagnóstico, Sostenibilidad Global, CALSTART y The Climate Group presentaron el Playground de Electromovilidad. Una plataforma que busca ordenar la transición y convertir decisiones empresariales aisladas en una estrategia colectiva. Capaz de reducir riesgos financieros y operativos en uno de los sectores más complejos del transporte.
Los camiones y autobuses, aunque representan cerca de una cuarta parte del parque vehicular, son responsables de más de la mitad de las emisiones del sector transporte. Al mismo tiempo, los vehículos eléctricos en estos segmentos implican inversiones iniciales significativamente más altas. En algunos casos hasta 200% superiores frente a las unidades de combustión, pese a ofrecer menores costos totales de operación en el largo plazo.
“La resistencia no es ideológica ni técnica, es racional”, explicó Isabel Studer, presidenta de Sostenibilidad Global.
Desde su perspectiva, el problema central es que ninguna empresa quiere absorber sola el costo de aprender, cometer errores y sentar precedentes en un mercado. Que todavía carece de referencias locales sólidas.
Compromisos que exigen pasar del discurso a la operación
México ya asumió compromisos internacionales que apuntan a que para 2030. El 30% de las ventas de vehículos medianos y pesados sean de cero emisiones. Con una meta de electrificación total hacia 2040.
A nivel corporativo, más de un centenar de empresas globales han fijado objetivos similares para sus flotas. Lo que presiona a los mercados locales a acelerar la transición.
En este contexto, el Playground de
Electromovilidad busca funcionar como una infraestructura de aprendizaje práctico. Donde las experiencias reales de las empresas se traduzcan en conocimiento compartido. Datos confiables y modelos replicables.
No se trata de un foro ni de un programa piloto, sino de un mecanismo para reducir la incertidumbre que hoy paraliza decisiones estratégicas.
México ya no parte de cero
Aunque persisten vacíos regulatorios y financieros, el país ya cuenta con empresas que han comenzado a electrificar flotas, invertir en infraestructura y ajustar sus modelos operativos. Varias de ellas participan en iniciativas internacionales como EV100 y el Global Memorandum of Understanding on Zero-Emission Vehicles. Lo que ha permitido generar aprendizajes que ahora buscan escalarse a nivel nacional.
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A nivel global, los datos refuerzan la urgencia del cambio. Ricardo García Coyne, de CALSTART, señaló que las ventas de camiones eléctricos crecieron 800% en los últimos tres año. Impulsadas por avances tecnológicos que superan las proyecciones iniciales.
Casos como Países Bajos, Etiopía y China muestran que la adopción puede acelerarse de forma abrupta cuando se alinean mercado, política pública y coordinación empresarial.
Oferta disponible y próximos pasos
En México, actualmente 25 marcas ofrecen más de 60 modelos eléctricos para transporte de carga y pasajeros. Con autonomías que alcanzan hasta 440 kilómetros en algunos segmentos. La oferta, sin embargo, sigue avanzando más rápido que la toma de decisiones.
Desde The Climate Group, Killian Dorier explicó que el enfoque en México se concentrará en tres frentes: fortalecer el Playground de Electromovilidad. Sumar más empresas a compromisos voluntarios como EV100 y empujar ajustes de política pública del lado de la oferta, a través de campañas como Drive Electric.
El objetivo es claro: pasar del compromiso a la acción coordinada, reducir el riesgo para quienes ya lideran la transición y abrir el camino para que más empresas se sumen sin tener que empezar desde cero.
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