
Este primero de julio de 2026 Estados Unidos frenó la renovación del T-MEC en su forma actual y abrió una nueva etapa de presión comercial sobre México y Canadá. La decisión no termina el acuerdo, pero sí cambia el tono de la negociación trilateral al colocar sobre la mesa temas sensibles para la industria, como reglas de origen, automóviles, acero, aluminio y déficits comerciales.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos informó que la Comisión de Libre Comercio del USMCA, integrada por representantes gubernamentales de los tres países, sostuvo una reunión virtual para revisar el funcionamiento del acuerdo.
“Estados Unidos no aceptó renovar el USMCA en su forma actual. Como resultado, el USMCA no se renueva. Estados Unidos continuará comprometiéndose con México y Canadá para abordar las deficiencias del Acuerdo y nuestros déficits comerciales con estos países. Sin embargo, el Acuerdo permanece en vigor a la espera de la resolución de estos problemas o hasta la terminación del Acuerdo”. (United States Trade Representative)
La postura de Washington deja al tratado en operación, pero sin la señal de extensión de largo plazo. Evidentemente, la decisión enciende alertas entre empresas, inversionistas y cadenas productivas integradas en América del Norte .
Revisión del T-MEC 2026 eleva el riesgo para la industria automotriz
La revisión del T-MEC 2026 estaba prevista desde el diseño del acuerdo. El tratado entró en vigor el 1 de julio de 2020 y contempló una evaluación conjunta en su sexto de operación. L anterior con el objetivo de analizar si México, Estados Unidos y Canadá extenderían la vigencia por un nuevo periodo.
Tras la reunión trilateral, Dominic LeBlanc, ministro responsable del comercio Canadá-Estados Unidos, fijó la postura del gobierno canadiense.
“En esta reunión, reafirmé el apoyo inquebrantable de Canadá al CUSMA y su renovación. El CUSMA apoya millones de empleos en América del Norte y garantiza que las empresas canadienses mantengan un acceso seguro y predecible a dos de nuestros socios comerciales más importantes. Permanece plenamente vigente hasta 2036 y puede renovarse en cualquier momento por otro periodo de 16 años”. (Canada.ca)
Para México, el análisis no está en la vigencia inmediata del tratado, sino en la pérdida de certidumbre. Una renovación sin condiciones habría enviado una señal de estabilidad de largo plazo para armadoras, fabricantes de autopartes, proveedores de acero y aluminio. También, asegúrale crecimiento de operadores logísticos e inversionistas que dependen del acceso preferencial al mercado estadounidense.
El punto más critico está en las reglas de origen. Cualquier ajuste en contenido regional, trazabilidad de componentes o criterios de cumplimiento puede modificar costos, decisiones de proveeduría y planes de inversión de empresas instaladas en México.
La Secretaría de Economía había informado desde marzo el inicio de la ruta bilateral con Estados Unidos rumbo a la revisión conjunta del T-MEC.
“El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, se reunieron el miércoles 18 de marzo en Washington D.C. para dar inicio a las discusiones técnicas bilaterales de cara a la Revisión Conjunta del T-MEC el 1 de julio. Enla reunión, se instruyó a los equipos técnicos a examinar opciones específicas para incrementar la producción y el empleo manufacturero en México y Estados Unidos”.
Autos, acero y aluminio concentran la tensión comercial
Durante junio, los equipos de Washington y México discutieron reglas de origen. Entre las que ramas que se abordaron se encuentran bienes industriales, seguridad económica, agricultura, asuntos laborales, medio ambiente, acero, aluminio y automóviles. Ese listado confirma que la revisión conjunta del T-MEC se enfoco en la industria productiva de América del Norte.
La industria automotriz aparece en el centro porque combina exportaciones, empleo industrial, contenido regional, insumos metálicos y cadenas de suministro altamente integradas. Para México, un mayor contenido regional podría fortalecer la proveeduría instalada en América del Norte. Asimismo, abriría oportunidades vinculadas al nearshoring,. Por otro lado, si las nuevas exigencias se diseñan con criterios restrictivos o proteccionistas, también podrían elevar costos, reducir flexibilidad operativa y limitar la competitividad de las plantas mexicanas.
Canadá también colocó sobre la mesa los sectores donde buscará discutir tensiones comerciales con Estados Unidos.
“Acordamos la importancia de continuar nuestras discusiones e identificar formas para asegurar que los marcos de comercio e inversión entre Canadá, Estados Unidos y México sigan apoyando la prosperidad y competitividad de América del Norte. Para Canadá, esto incluye discusiones sustantivas con Estados Unidos para abordar aranceles sectoriales sobre acero, aluminio, automóviles y madera canadienses”.
Ahora bien, la tercera ronda bilateral entre México y Estados Unidos, prevista para la semana del 20 de juli. lo anterior, como parte de las negociaciones relacionadas con la revisión conjunta del T-MEC será fundamental para el crecimiento del a región.
El dato central para la industria es que el T-MEC no finaliza. Las reglas vigentes, las preferencias comerciales y el marco operativo del acuerdo continúan mientras México, Estados Unidos y Canadá negocian los puntos pendientes. Sin embargo, lo que cambió fue el horizonte político: la renovación dejó de ser automática y quedó condicionada a nuevos ajustes.
En conclusión, Estados Unidos no rompió el T-MEC; sino decidió mantener su renovación bajo presión. Para la industria automotriz mexicana, la revisión del T-MEC 2026 no representa una ruptura inmediata. Es decir, ahora busca una negociación que puede redefinir costos, proveeduría y certidumbre de inversión en América del Norte.