
Nissan vuelve a marcar diferencia dentro y fuera de la pista. Esta vez, la marca japonesa apuesta por una combinación poco común en el automovilismo internacional: arte, emoción y velocidad. De cara a la Fórmula E de la Ciudad de México, que se correrá el próximo 10 de enero en el Autódromo Hermanos Rodríguez. La escudería presentará un monoplaza con una intervención artística inspirada en el arte wixárika.
El GEN 3.5 EVO de Nissan, emblema del poder y la evolución de los vehículos eléctricos. Lucirá un diseño especial creado por el artista mexicano César Menchaca. Con esta iniciativa, la marca no solo busca sorprender a los aficionados, sino también rendir homenaje a la identidad cultural del país anfitrión.
Además, Nissan se convierte en la primera marca en intervenir un vehículo de competencia con arte mexicano para una carrera eléctrica de talla internacional, lo que refuerza su espíritu innovador y su conexión con México.
Ingeniería japonesa, identidad mexicana
El diseño del monoplaza fusiona la precisión tecnológica de Nissan con la profundidad simbólica del arte wixárika, una de las expresiones culturales más representativas de México. A través del color, la geometría y los símbolos ancestrales, la obra celebra valores compartidos entre la cultura mexicana y la japonesa, como el respeto, la honestidad y la fuerza del trabajo.
“Estamos sumamente orgullosos y emocionados de esta colaboración, porque refleja el vínculo tan fuerte que existe entre Nissan y México. Ver la esencia mexicana plasmada en el GEN 3.5 EVO demuestra nuestro compromiso por celebrar la cultura y conectar de forma auténtica con nuestros seguidores”, destacó Humberto Gómez, director senior de Mercadotecnia de Nissan Mexicana.
Como resultado, el monoplaza se transforma en una pieza única que debutará durante la segunda carrera de la temporada 12 de la Fórmula E, una de las más esperadas del calendario por la intensidad de la competencia y la pasión del público mexicano.
Una obra que corre a toda velocidad
César Menchaca, originario de la Ciudad de México, ha construido una trayectoria sólida al llevar el patrimonio cultural mexicano a distintos escenarios del mundo. Su trabajo, exhibido en cuatro continentes, nace de la colaboración directa con comunidades wixárikas de Durango y Nayarit, donde artesanos aportan técnicas tradicionales, simbolismo espiritual y un fuerte sentido comunitario.
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Para este proyecto, el artista integró elementos cargados de significado que acompañarán al piloto durante cada vuelta:
- Ojos de Dios, ubicados al frente, que simbolizan claridad y protección en el camino.
- Maíz, como emblema de abundancia y logros compartidos.
- Venados, guías espirituales que representan dirección, valentía y protección.
- Plantas sagradas, colocadas en los costados del vehículo, como portadoras de la sabiduría ancestral.
Más allá de lo visual, la colaboración genera un impacto social real, ya que contribuye a mejorar la calidad de vida de cientos de familias indígenas, preserva tradiciones y proyecta el talento mexicano a nivel global.
Sinergia total en la pista
Con Oliver Rowland y Norman Nato al volante, y con un monoplaza que porta con orgullo arte mexicano, Nissan buscará refrendar la victoria obtenida el año pasado y consolidar su liderazgo en la Fórmula E, donde ya ostenta el Campeonato Mundial.
En la pista, la ingeniería japonesa y el poder transformador del arte nacional se unirán para mostrar una visión de futuro en la que la movilidad eléctrica también comunica identidad y emoción.

Así, Nissan no solo compite por el podio. También deja huella al demostrar que un monoplaza puede convertirse en un legado cultural sin perder un solo segundo de velocidad.
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