La presidenta Claudia Sheinbaum emitió un decreto a través del cual se elimina, por un periodo de 5 años, el arancel de 10% a autopartes y componentes clave en el ensamble de vehículos nuevos.
Dicha excepción arancelaria será aplicada sólo a determinados componentes que cumplan con los requisitos establecidos por la Secretaría de Economía. Y también incluirá a todas las autopartes contempladas en la fracción 9803.00.01. de la Tarifa de la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación (TIGIE).
Cabe señalar que la medida, publicada por el Gobierno Federa entrará en vigor este 14 de octubre de 2026 con el objetivo de reducir incentivar la creación de nuevos puntos de ensamble y reducir los costos de instalación para las armadoras.
A través de este decreto, el Gobierno también busca captar mayor inversión en el sector de vehículos y generar empleos. Al mismo tiempo, pretende impulsar una transformación manufacturera con procesos más complejos y una mayor participación de proveedores nacionales.
Gobierno busca incentivar la producción en México
El decreto a través del cual se eliminan los aranceles para determinadas autopartes destinados al ensamble de vehículos nuevos no beneficiará a toda la industria. Sino a determinadas empresas que estén en margen con el registro de la Ley Aduanara.
En ese sentido, se cree que la modificación permitirá reducir los costos de instalación de fábricas con esquemas de ensamble SKD o CKD. Pues dichas modalidades, permiten ensamblar vehículos a partir de piezas importadas, sin requerir que todas las etapas de fabricación o el inicio de la producción se realice en México.
La excepción arancelaria para las autopartes también permitirá el aprovechamiento de plantas ya existentes para atraer nuevas líneas de producción.
El objetivo es que alguno de los vehículos que se importan desde el exterior comiencen a ensamblarse a nivel local.
De acuerdo con el decreto, la eliminación temporal de aranceles para autopartes se alinea con el Plan México, presentado en 2025.
Asimismo, responde a la reconfiguración de las cadenas globales de suministro y a las restricciones comerciales internacionales que, de acuerdo con el decreto, hacen necesario replantear los modelos de producción. Esto con el objetivo de mantener la competitividad de la industria automotriz establecida en el país.
No obstante, la exención arancelaria no garantiza por sí misma una mayor integración nacional. Su impacto dependerá de la instalación efectiva de nuevos proyectos, el volumen de producción y la incorporación de proveedores mexicanos.
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