
La logística y las cadenas de suministro atraviesan una transformación acelerada impulsada por la automatización. La integración tecnológica y el uso estratégico de los datos, elementos que marcarán la competitividad empresarial en los próximos años, coincidieron especialistas durante el webinar “Tendencias 2026: La visión futurista que transformará la logística y el supply chain”, impartido por James Lisica, futurólogo y líder de pensamiento en innovación aplicada a la cadena de suministro.
Durante su presentación, Lisica advirtió que el entorno global se ha vuelto permanentemente inestable. Por lo que las empresas ya no pueden limitarse a reaccionar ante las crisis logísticas, sino que deben construir operaciones capaces de anticiparse y adaptarse a interrupciones comerciales. Conflictos geopolíticos, ciberataques y cambios en la demanda.
El especialista explicó que las organizaciones líderes están apostando por integrar completamente sus ecosistemas operativos. Conectando procesos de planeación, abastecimiento, manufactura y distribución con sistemas de gestión logística, almacenes y relación con clientes. Permitiendo una visibilidad de extremo a extremo en tiempo real.
“La visibilidad interna se ha convertido en una ventaja competitiva”, señaló, al destacar que las empresas que logran unificar y analizar sus datos pueden optimizar costos, mejorar niveles de servicio y operar de manera más sostenible.
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Los cambios logísticos en el supply chain
Uno de los cambios más relevantes se observa en la llamada última milla, que se ha vuelto estratégica en un entorno omnicanal. Donde los consumidores esperan entregas cada vez más rápidas. Empresas de comercio electrónico y logística están invirtiendo fuertemente en tecnología y redes de distribución. Capaces de entregar pedidos en menos de 24 horas, convirtiendo la eficiencia logística en un factor clave para ganar mercado.
Lisica también adelantó un cambio estructural en la forma en que operarán las cadenas de suministro: las máquinas comenzarán a convertirse en clientes. Equipos capaces de detectar fallas o agotamiento de insumos podrán ordenar automáticamente refacciones o consumibles sin intervención humana. Acelerando las transacciones comerciales y modificando los modelos de abastecimiento.
Predicciones hacia 2030
Según estimaciones citadas durante la conferencia, hacia 2030 las transacciones entre máquinas podrían representar cerca del 25% de los ingresos empresariales globales. Abriendo nuevas oportunidades para las compañías que logren automatizar y conectar sus operaciones.
Sin embargo, el avance tecnológico también incrementa los riesgos. El experto subrayó que las tensiones geopolíticas y el aumento de ciberataques contra infraestructura logística y portuaria se han convertido en una de las principales preocupaciones del sector. Ante ello, las empresas están diversificando proveedores, regionalizando operaciones y reforzando sus protocolos de seguridad digital y física.

En este contexto, México comienza a beneficiarse de la relocalización industrial. Con empresas que trasladan parte de su manufactura hacia América del Norte. Para reducir riesgos y tiempos de entrega, fortaleciendo el papel del país como plataforma estratégica para la región.
Otro eje de cambio es la sostenibilidad. Lisica destacó que la logística verde dejó de ser un tema reputacional para convertirse en un factor de eficiencia operativa. Cada vez más compañías optimizan rutas, electrifican flotas y aplican modelos de economía circular para reducir costos y emisiones. Mientras nuevas tecnologías como la impresión 3D permitirán fabricar productos cerca del consumidor, disminuyendo la necesidad de transporte internacional.
El especialista señaló además que muchas empresas enfrentan escasez de talento en el sector logístico. Lo que acelera la adopción de automatización y herramientas de inteligencia artificial capaces de asumir tareas operativas, mientras el personal humano se enfoca en la toma de decisiones estratégicas y la gestión de excepciones.
Advertencia del uso de la inteligencia artificial
No obstante, advirtió que la inteligencia artificial por sí sola no garantiza resultados si las empresas mantienen procesos fragmentados y datos inconexos. La integración y armonización de la información seguirá siendo el paso fundamental para que las tecnologías emergentes generen valor real.
Finalmente, Lisica concluyó que las cadenas de suministro del futuro deberán evolucionar hacia modelos “antifrágiles”, capaces no solo de resistir las interrupciones, sino de fortalecerse a partir de ellas, utilizando la tecnología, los datos y la colaboración entre socios comerciales como pilares para enfrentar un entorno cada vez más incierto.
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