Mazda desarrollará tecnología para producir biodiésel a partir de microalgas de alta densidad junto con Idemitsu Kosan y el respaldo del Gobierno Japonés. El objetivo es que la armadora pueda emplear este biocombustible en todos sus vehículos que actualmente utilizan diésel derivado del petróleo.
De acuerdo con la empresa, de resultar exitosa la investigación y extracción de biodiésel a base de algas, sus pickups y SUVs producidas en Japón podrían comenzar a utilizarlo a inicios de 2030.
Cabe señalar que este proyecto es desarrollado en el marco del programa de Desarrollo de Biocombustible de Microalgas de Alta Densidad. Respaldado por la Organización para el Desarrollo de Nuevas Energías y Tecnologías Industriales (NEDO).
En un contexto que no sólo busca la descarbonización del transporte personal y urbano, sino también una autosuficiencia energética de Japón.
Y es que el biodiésel de algas ha sido calificado por diferentes organizaciones como una de las principales alternativas a los combustibles fósiles. Ya que se obtiene de un alga que no requiere tierra ni agua dulce para producir lípidos de alta densidad.
Además de ello, este organismo fotosintético puede ser cultivado en espacios reducidos lo cual aumenta la probabilidad de ser producido a gran escala.
Mazda, busca la autosuficiencia energética para Japón
Actualmente, Japón produce apenas el 13% de la energía que utiliza y más del 95% de su petróleo llega desde buques del Medio Oriente.
Sin embargo, las tensiones comerciales globales derivadas de los aranceles y la guerra no declarada entre Irán y Estados Unidos han acrecentado el temor sobre el abasto de combustibles tradicionales.
Aunado a ello, la sostenibilidad, que se impone como uno de los puntos centrales de la agenda global, toma cada vez mayor relevancia.

Por ello, el potencial desarrollo de biocombustible permitirá que Mazda pueda llevar sus hallazgos entorno a este biocombustible a aplicaciones industriales.
Y es que a diferencia de las alternativas que requieren sustituir los sistemas de propulsión por tecnologías eléctricas o híbridos, los combustibles líquidos renovables pueden ofrecer una vía para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
Sin embargo, sus beneficios ambientales dependerán de factores como el proceso de producción, el consumo energético o las emisiones asociadas a toda la cadena de suministro.
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