
El reshoring sigue ganando terreno en la agenda económica global y redefine la forma en que operan las cadenas de suministro en América del Norte. Ilan Epelbaum señala que este proceso ya generó más de 244 mil empleos anunciados en manufactura en Estados Unidos. Tan solo en el último año, tendencia que continúa en 2026.
Sin embargo, el directivo aclara que este fenómeno no sustituye al nearshoring. Por el contrario, lo complementa.
“Lo que observamos no representa un reemplazo, sino una evolución hacia cadenas de suministro más fragmentadas y sofisticadas”, explica.
De esta manera, la discusión deja de centrarse en qué país gana o pierde y se enfoca en cómo se redistribuyen los procesos productivos y logísticos.
Un nuevo mapa productivo en la región
En este escenario, el reshoring impulsa modelos híbridos donde la producción, el ensamblaje y la distribución se reparten entre distintos países. Según costos, riesgos y prioridades estratégicas. Así, México mantiene un papel relevante dentro de esta dinámica regional.
La evidencia respalda esta tendencia. Por un lado, Estados Unidos incrementa sus inversiones en sectores estratégicos. Tales como los semiconductores, con compromisos cercanos a los 450 mil millones de dólares. Por otro lado, el comercio bilateral con México no solo se sostiene, sino que crece. Durante 2025, las importaciones estadounidenses desde México superaron los 534 mil millones de dólares. Mientras que más del 83% de las exportaciones mexicanas tuvieron como destino ese mercado.
En consecuencia, la relación comercial entre ambos países no se debilita; más bien, adopta una estructura más compleja y distribuida.
La logística toma protagonismo
A medida que las cadenas de suministro se fragmentan, la logística adquiere un papel central. Un modelo híbrido exige más puntos de producción, incrementa los cruces fronterizos y eleva la circulación de bienes intermedios. Por ello, las empresas enfrentan nuevos retos operativos.
En particular, las compañías deben responder a mayores exigencias en tiempos de entrega. Mejorar la visibilidad en tiempo real y optimizar rutas y costos de manera constante. Además, dependen cada vez más de operadores logísticos capaces de adaptarse a entornos dinámicos.
“Cuando las cadenas se fragmentan, la eficiencia deja de depender únicamente de dónde se produce y pasa a depender de qué tan bien se coordinan los flujos logísticos”, subraya Epelbaum.
En este sentido, advierte que muchas empresas ya enfrentan fricciones en procesos que antes resultaban más simples. Especialmente en la última milla y en operaciones transfronterizas.
Una nueva etapa para México
El reshoring no marca el fin del nearshoring en México; en cambio, inaugura una nueva etapa. Ahora, la ventaja competitiva no se define solo por la ubicación de la producción, sino por la capacidad de conectar, mover y entregar productos de manera eficiente dentro de cadenas cada vez más exigentes.
Así, la logística deja de ser un soporte operativo y se consolida como un factor estratégico clave en el nuevo mapa económico de la región.
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