La industria automotriz se encuentra actualmente en una transformación estructural que se ha visto marcada por la innovación, la tecnología, la configuración internacional y cambios en las preferencias con los consumidores. En el país, dichos factores se mezclan con un crecimiento económico moderado y una competencia mayor.
Durante el inicio del Foro Automotor AMDA 2026, Alejandro Padilla director general adjunto de Análisis Económico y Financiero de Banorte, pudo destacar las perspectivas económicas en el sector.
De la misma manera, logró destacar la capacidad de adaptación, misma que resultará fundamental para enfrentar un entorno internacional más complejo, aprovechando las oportunidades que surjan durante el proceso,
La electrificación y las nuevas marcas siguen transformado el mercado en la Industria automotriz
Como parte de los principales desafíos, resulta ser la creciente competencia de fabricantes chinos, cuya expansión a nivel internacional, ha logrado modificar tanto precios, como la participación en el mercado. Ya que se ha consolidado como actor relevante no solo en vehículos, sino en baterías, software e innovación tecnológica, acelerando la transformación en la industria.
Al mismo tiempo, dicha electrificación avanza a diferentes velocidades de acuerdo a las condiciones económicas y la infraestructura de cada país. Haciendo que los vehículos híbridos mantengan la relevancia como alternativa de transición durante el proceso; mientras que el costo de las baterías, la autonomía y la disponibilidad de estaciones de carga, condiciona la adopción de modelos eléctricos.
Dicha transformación, abarca también la digitalización de los vehículos con una mayor integración de la inteligencia artificial, software y servicios conectados. Esto implica para las empresas, revisar sus capacidades tecnológicas y prepararse para nuevas formas de movilidad.
Financiamiento y rentabilidad, prioridades de la industria
Uno de los comportamientos determinantes para el mercado nacional, asegura Padilla, será el comportamiento de los consumidores. Esto debido a la sensibilidad al precio, el acceso a un crédito y los costos de adquisición de la compra, mientras que la creciente oferta de modelos intensifica la presión sobre los márgenes
Subrayó también Padilla, la importancia de empatizar y comprender la experiencia que tienen los clientes. Esto desde la búsqueda de un vehículo, hasta la posventa, con el objetivo de desarrollar propuestas diferenciadas y fortalecer la relación con los compradores.
De esta manera, el financiamiento adquiere un papel estratégico, debido a su impacto en la comercialización de unidades. Por lo que las empresas deberán impulsar también la transformación digital, optimizar costos y evaluar alianzas que permitan aprovechar economías de escala.
Economía y comercio internacional condicionan las perspectivas
De acuerdo a las cifras presentadas por Alejandro Padilla, Banorte ha estimado que la economía mexicana crecerá entre 1.4 y 1.8% en 2026 y entre 1.6 y 2% en 2027. Sin embargo, para Estados Unidos, principal socio comercial del país, proyecta avances de 2.3 y 2.2%, respectivamente.
Con estas perspectivas son relevantes para la industria automotriz mexicana por su influencia en la demanda, las exportaciones y las decisiones de inversión. Sin embargo, persisten riesgos asociados con la inflación, las tasas de interés y la incertidumbre geopolítica.
La relación comercial con Estados Unidos y la revisión del T-MEC también serán determinantes. Los posibles cambios en aranceles y reglas de origen para vehículos y autopartes pueden modificar los costos y la competitividad de las cadenas productivas regionales.
Retos para el consumo
Las cifras presentadas por Banorte lograron registrar 1 millón 144 mil 232 vehículos ligeros vendidos en México a septiembre de 2026, un crecimiento anual de 5%. Aunque este resultado refleja dinamismo, la evolución futura dependerá del poder adquisitivo, las condiciones de crédito y la confianza de los consumidores. Por esto, las estrategias comerciales deberán responder a las necesidades de cada segmento del mercado.
A estos desafíos se suman la descarbonización y los criterios ambientales, sociales y de gobernanza, que ganan relevancia en toda la cadena de valor.
Para Padilla, la industria necesita mayor flexibilidad y una visión estratégica para adaptarse a los cambios. El reto de México será aprovechar su integración con América del Norte, incorporar nuevas tecnologías y ofrecer vehículos accesibles sin comprometer la rentabilidad.
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