Con el paso de los años, el tema de la sostenibilidad dejó de ser un tema complementario dentro de la industria automotriz mexicana, para convertirse en una variable que la impacta directamente. Durante la conferencia “La revolución verde sobre ruedas: la sostenibilidad en la era de la movilidad”, Gema Sacristan, socia líder de sostenibilidad y cambio climático de Deloitte Spanish-Latam se enfocó en los retos del factor ante este tema. Planteando que las empresas actualmente necesitan un avance simultáneo en la descarbonización.
Así como en la eficiencia de recursos, economía circular, innovación y fortalecimiento de toda la cadena de valor.
Tomando como referencia una carrera de Fórmula 1, Sacristran uso de manera análoga los componentes de la misma para explicar el tema:
- Automóvil representa a la industria
- Ruedas, a los fabricantes de autopartes
- Pista, al proceso de transformación hacia la sostenibilidad
- Motor representa la innovación y las nuevas tecnologías
Resultando así la industria mexicana ya se encuentra en la carrera, que aún enfrenta curvas importantes antes de llegar a la bandera a cuadros. La sostenibilidad, explicó Sacristan, no representa la situación actual, sino la transformación permanente.
La inteligencia artificial, es actualmente unos de los motores principales para la industria, ya que ayuda a mejorar la trazabilidad, optimizar procesos de manufactura, analizar información de las cadenas de suministro y facilitar el cumplimiento de regulaciones ambientales cada vez más exigentes.
La circularidad abre nuevas oportunidades en la sostenibilidad automotriz
La economía circular también ocupará un lugar central en la evolución de la industria, con un reto consiste en evitar que estas prácticas queden concentradas en las grandes empresas. Así lograr que las pequeñas y medianas empresas también formen parte de este proceso.
En México existen compañías que desarrollan iniciativas de circularidad, pero el siguiente paso consiste en ampliar esas prácticas a toda la cadena de valor. Para esto, las empresas necesitan incorporar herramientas de trazabilidad, inteligencia artificial, blockchain y otras tecnologías. Que permitan conocer el origen de los materiales, seguir su recorrido y demostrar qué ocurre con ellos al final de su vida útil.
La logística inversa aparece como otro componente fundamental, en el que recuperar componentes y materiales permite convertir residuos en recursos. Al mismo tiempo, reducir el consumo de materias primas, disminuir residuos y reducir impactos ambientales.
Este modelo adquiere relevancia especial ante el crecimiento de la electromovilidad ya que en México no solamente incrementa su participación en la producción y exportación de vehículos electrificados. Sino que también comienza a desarrollar un mercado interno para modelos híbridos y eléctricos.
Los componentes eléctricos de alto valor representan una oportunidad adicional para desarrollar capacidades de recuperación, reutilización y reciclaje. Sin embargo, la infraestructura de recarga todavía representa uno de los retos que debe acompañar la expansión de esta movilidad.
Repuestos y tecnología hecha en México
El mercado de repuestos también aparece como un espacio con potencial dentro de esta transformación. El crecimiento y envejecimiento del parque vehicular mexicano incrementa la necesidad de mantenimiento y sustitución de componentes. Al mismo tiempo que abre posibilidades para aprovechar piezas mediante esquemas de recuperación y circularidad.
La oportunidad, sin embargo, no termina en el mercado de posventa. El desafío para México consiste en incrementar la tecnología desarrollada dentro del país.
Aunque México cuenta con capacidades para fabricar productos de alta tecnología, la inversión en investigación y desarrollo todavía representa un área que requiere mayor impulso. El objetivo debe avanzar hacia una industria capaz de diseñar, desarrollar, prototipar y fabricar nuevas soluciones desde territorio nacional.
En este punto, la inteligencia artificial ocupa una vez más un papel relevante, pero como herramienta dentro de una estrategia más amplia de innovación. La tecnología puede ayudar a mejorar procesos y trazabilidad, aunque la competitividad también depende de generar conocimiento, desarrollar talento y construir capacidades propias.
La apuesta por una mayor integración nacional también se relaciona con las reglas de origen del T-MEC. Para los vehículos ligeros y camiones ligeros, el acuerdo establece un requisito de contenido de valor regional de 75%, lo que genera presión para fortalecer proveedores y aumentar la participación de componentes producidos dentro de Norteamérica.
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