La industria automotriz ha ampliado cada vez más su responsabilidad frente al impacto ambiental y social de sus operaciones, haciendo que Toyota de México reforzara su estrategia ESG. Con proyectos que combinan conservación de ecosistemas, participación comunitaria, inclusión social y una transición gradual hacia tecnologías electrificadas.
La compañía vincula estas acciones con su visión global de Movilidad para Todos, que plantea el acceso a soluciones de movilidad como un elemento relacionado con el desarrollo humano. En el país, esta visión también toma forma mediante programas sociales y ambientales que Toyota desarrolla en las comunidades donde mantiene presencia.
Uno de los principales programas es Toyota Conduciendo un México Mejor, iniciativa que comenzó en 2018 y que acumula una inversión cercana a los 28 millones de pesos. Esto en proyectos relacionados con educación, seguridad vial y desarrollo comunitario.
De acuerdo con la empresa, estas acciones han beneficiado a más de 97,000 personas, sumando la colaboración de más de una década con Fundación Teletón. Que ha permitido la donación de más de 100 vehículos para facilitar el traslado de niñas, niños y sus familias hacia los centros de rehabilitación CRIT y CAT.
“Pensar Global, Actuar Local” representa uno de los principios con los que Toyota articula estas iniciativas en México, de acuerdo con Pilar Torres Ospina, directora de Comunicación Corporativa y Sostenibilidad de Toyota de México.
El Sexto Reto Medioambiental toma forma en México
La estrategia ambiental de Toyota se integra al Reto Medioambiental Toyota 2050, con una hoja de ruta global que contempla seis desafíos. Para disminuir el impacto ambiental de sus operaciones y contribuir a una sociedad sostenible.
El Sexto Reto Medioambiental concentra sus esfuerzos en construir una sociedad en armonía con la naturaleza. Con especial atención en la conservación de la biodiversidad y la colaboración con comunidades y organizaciones.
En México, Toyota ha destinado durante el último año más de 18.6 millones de pesos a 35 proyectos locales de conservación ambiental. Estas iniciativas alcanzaron a más de 22,500 beneficiarios directos y sumaron la participación de 145 colaboradores, quienes acumularon más de 400 días de voluntariado.
Uno de los proyectos prioritarios se desarrolla en la Selva Lacandona, Chiapas, donde Toyota trabaja junto con Natura y Ecosistemas Mexicanos, A.C.. Para proteger al jaguar y otras cinco especies de felinos silvestres.
La iniciativa cumple tres años de actividades y combina el monitoreo científico de las especies con la formación de brigadas comunitarias. El programa también genera beneficios para 460 familias locales, con lo que la conservación se vincula directamente con la participación de las comunidades.
La estrategia ambiental también llega a las operaciones industriales de Toyota, en Guanajuato, la planta TMMGT mantiene jornadas anuales de limpieza en el Río Apaseo y el Canal del Castillo. Con acciones que benefician a alrededor de 5,000 habitantes.
Además, la instalación cuenta con un Jardín Polinizador de 1,400 metros cuadrados, destinado a recuperar parte del hábitat local.
Estrategia ESG, ODS y transición hacia la electrificación en Toyota de México
Toyota de México vincula sus proyectos con 14 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización de las Naciones Unidas.
Entre los objetivos relacionados con sus iniciativas destacan: ODS 6, sobre agua limpia y saneamiento; el ODS 10, enfocado en la reducción de desigualdades; el ODS 12, sobre producción y consumo responsables; el ODS 13, relacionado con acción por el clima; el ODS 15, dedicado a la vida de ecosistemas terrestres, y el ODS 17, que promueve las alianzas para alcanzar objetivos de desarrollo sostenible.
Esta estrategia también contempla la evolución tecnológica de su oferta de vehículos, haciendo que Toyota mantenga su objetivo de que más de la mitad de sus ventas en México corresponda a tecnologías electrificadas hacia 2030.
La compañía plantea esta transición desde una perspectiva de diversificación tecnológica, en lugar de concentrarla en una sola alternativa de propulsión, de esta manera, la electrificación forma parte de una estrategia más amplia que combina movilidad, reducción de emisiones y adaptación de las tecnologías a las necesidades del mercado mexicano.
Con esta ruta, Toyota busca conectar sus objetivos ambientales con programas sociales, proyectos de conservación y acciones dentro de sus instalaciones productivas. El propósito consiste en integrar los criterios ESG —ambientales, sociales y de gobernanza— a las operaciones de la compañía y fortalecer su relación con las comunidades donde desarrolla actividades.
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