La inteligencia artificial (IA) comenzará a transformar la gestión de flotas al conectar datos de vehículos con sistemas financieros, operativos y de seguridad. Haciendo de esta una evolución que permitirá a las empresas anticipar riesgos, corregir desviaciones y activar protocolos de manera automática, explicó Jonathan Solís, director de Nuevos Negocios para América Latina de Geotab, durante el 10° Foro AMAVE.
Durante su participación en el foro, Solís señaló que las empresas ya no deben analizar la tecnología únicamente como una herramienta. Esto para obtener información, sino como un aliado capaz de convertir grandes volúmenes de datos en decisiones y acciones concretas.
En este sentido, explicó que las plataformas de gestión de flotas comenzarán a comunicarse con otras soluciones de inteligencia artificial utilizadas dentro de las compañías. De esta manera, los datos financieros, operativos y vehiculares podrán cruzarse para identificar oportunidades de optimización, seguridad y reducción de costos.
10° Foro AMAVE: De los datos a la acción
Uno de los principales cambios llegará con los llamados agentes de inteligencia artificial, capaces de ejecutar protocolos ante determinados eventos. Por ejemplo, ante un accidente, un sistema podría detectar la situación, contactar inmediatamente al operador y, si no recibe respuesta, activar una revisión mediante video en vivo o escalar el incidente a un supervisor o a los servicios de emergencia.
De acuerdo con Solís, este proceso permitirá actuar mucho más rápido que una intervención exclusivamente humana. Sin embargo, enfatizó que la persona seguirá detrás de la operación como responsable de supervisar el funcionamiento de los procesos y garantizar que se cumplan los estándares de calidad.
La inteligencia artificial también podrá comparar la operación real contra escenarios previamente definidos. Si una unidad se desvía de la ruta óptima, por ejemplo, la plataforma podrá identificar la anomalía y generar una alerta. Para determinar qué ocurrió y corregir el problema en tiempo real.
Esta capacidad cobrará mayor relevancia conforme aumente la cantidad de información disponible. Además de los datos tradicionales de telemática, las empresas incorporan cámaras y sensores para monitorear variables específicas, como las condiciones de temperatura en cadenas de frío.
Telemática evoluciona hacia la predicción
Solís explicó también que la evolución de la telemática pasó de mostrar únicamente la ubicación de una unidad a interpretar variables del vehículo. Y que posteriormente, genera información predictiva.
Actualmente, una plataforma puede analizar indicadores como velocidad, distancia, revoluciones por minuto, combustible, voltaje de batería y otros parámetros. Con esto, las empresas pueden anticipar fallas y programar mantenimientos antes de que un vehículo quede fuera de operación.
También destacó el avance del diagnóstico remoto. Una plataforma puede identificar códigos relacionados con una falla y permitir que el taller conozca previamente qué componente necesita revisar o sustituir. De esta manera, una reparación que podría tomar días puede reducir sus tiempos de atención.
La video telemática representa otro paso en esta evolución. Mientras la telemática permite conocer qué ocurrió, cuándo y dónde, el video ayuda a determinar cómo y por qué sucedió.
Esta combinación también fortalece la seguridad. Las cámaras pueden detectar comportamientos de riesgo del conductor y generar alertas para activar protocolos de atención, especialmente relevantes en México y América Latina.
El reto está en implementar y medir
Ante este escenario, Solís sostuvo que el principal desafío ya no consiste únicamente en contar con tecnología, sino en implementarla correctamente.
Por ello, recomendó a las empresas establecer con claridad el objetivo que buscan alcanzar y definir el KPI que permitirá medir el resultado. Además pidió a los usuarios exigir pruebas piloto antes de adoptar una solución de manera definitiva.
“La tecnología está muy probada”, planteó durante su participación, pero su verdadero impacto depende de cómo cada empresa implementa las herramientas y les da seguimiento.
Para el directivo, las compañías deben asumir un papel activo frente a los proveedores tecnológicos. Si una solución no responde al objetivo específico de una operación, deben buscar alternativas especializadas.
La visión hacia los próximos años apunta, por tanto, a plataformas capaces de integrar información, comunicarse con otros sistemas y convertir datos en acciones. La IA podrá automatizar tareas y acelerar respuestas, pero las personas continuarán como responsables de supervisar los procesos y tomar decisiones estratégicas.
En este nuevo escenario, concluyó Solís, el proveedor tecnológico debe convertirse en un aliado de la operación, con soluciones diseñadas alrededor de los objetivos específicos de cada cliente.
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