
En la segunda edición de Foro Ruta México 2025 se señaló que en el país, entre el 40 y el 50 % de la población, es decir, más de 50 millones de personas, dependen diariamente del transporte público o colectivo, la mayoría de ellos en sistemas de baja o mediana capacidad.
Sin embargo, la desigualdad territorial y la falta de inversión han dejado una red fragmentada y obsoleta.
De acuerdo con la Asociación Mexicana de Autoridades de Movilidad (AMAM), actualmente existen 16 sistemas de alta capacidad (BRT, trenes y teleféricos) que suman 804 kilómetros, concentrados en las grandes urbes. En contraste, las ciudades medianas cuentan con apenas 150 kilómetros de vías exclusivas. Mientras que las pequeñas no poseen ningún sistema masivo.
El panorama técnico es igualmente crítico:
- El 80 % de flotas en ciudades pequeñas tiene más de 10 años de antigüedad.
- Sólo 9 de 27 ciudades intermedias disponen de sistemas de prepago electrónico.
- La velocidad promedio del transporte público es de 12 km/h en grandes urbes. De 15 km/h en medianas y 18 km/h en pequeñas.
La movilidad pública no debe verse como un gasto, sino como una inversión estratégica que mejora la economía, reduce desigualdades y fortalece la competitividad urbana”
Ricardo Serrano Rangel, presidente de la AMAM
Carga económica y desigualdad en el acceso
El componente social del problema es contundente. Según la AMAM, las familias de menores ingresos destinan hasta el 21 % de su presupuesto al transporte, mientras que los sectores con mayores ingresos solo el 11 %.
Esta disparidad afecta directamente la productividad y calidad de vida de millones de trabajadores, quienes pierden horas de traslado y enfrentan altos niveles de estrés y fatiga.
Además, muchas rutas de autobuses operan con pérdidas, reduciendo calidad y cobertura, lo que genera externalidades negativas en salud, contaminación y tiempo productivo.
El titular de la AMAM subrayó durante si participación en el Foro Ruta México 2025 que la mejora del transporte público no puede financiarse con la tarifa del usuario, por lo que es indispensable reconfigurar los mecanismos de inversión y financiamiento.
Una inversión de largo plazo y una visión federada
Para lograr un sistema de transporte con amplia cobertura, intermodalidad, mejores tecnologías y altos estándares de servicio, México necesita invertir mil 142 billones de pesos a largo plazo.
El monto permitiría modernizar infraestructura ferroviaria, desarrollar carriles confinados, implementar sistemas BRT y fortalecer la conectividad urbana.

Por ello, la AMAM presentó en la segunda edición del Foro Ruta México una propuesta integral de instrumentos federales para habilitar esta transformación:
- Fondo Nacional para la Movilidad Sustentable
- Programa de bonos de chatarrización y estímulos fiscales para flotas limpias
- Líneas de crédito especializadas con condiciones preferenciales
- Creación o fortalecimiento de una Agencia Federal de Movilidad Urbana
- Mecanismo de incentivos no erogatorios para gobiernos locales
- Un pacto nacional de corresponsabilidad
Durante su intervención, Ricardo Serrano Rangel llamó a construir un nuevo pacto de corresponsabilidad entre el gobierno federal, los estados, los municipios, la industria automotriz, los operadores, la academia y la sociedad civil.
Este acuerdo, dijo, debe permitir articular esfuerzos técnicos, financieros y normativos para que la movilidad se consolide como una política pública de Estado.
“El México de 2030 debe contar con autobuses urbanos limpios, accesibles y confiables. Las personas no deben esperar media hora bajo la lluvia ni depender de unidades inseguras. Esta no es una utopía, es alcanzable si articulamos las voluntades y damos el paso técnico correcto”, expresó el presidente de la AMAM.
En el Foro Ruta México 2025 AMAM llama a invertir en movilidad de calidad
Finalmente, el planteamiento central de la segunda edición del Foro Ruta México 2025 es que: la movilidad no es un gasto, es una inversión estructural en desarrollo social y económico.
Una movilidad moderna no solo mejora la productividad, sino que reduce emisiones, impulsa la industria nacional y fortalece la competitividad de las ciudades mexicanas.
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