Ya que la marca de una organización empresarial no es un simple adorno de diseño, compartir el logotipo institucional es un peligro para la asociación. Principalmente porque es un reflejo acumulado de su historia, sus líderes.
Incluso impacta en el PIB y al recurso humano del sector en el que se desempeña, menciona David Martínez, director general de Soy Logístico Asociación. Añade que muchas organizaciones ceden el nombre y el logotipo de su asociación, cámara o confederación a cambio de nada.
Cada asociación tiene una historia especial que contar referente a su fundación. Un grupo de empresas, un grupo de gente, con sueños, con la esperanza del asociacionismo como virtud para lograr beneficios individuales a través del trabajo en conjunto, logran dar vida a una sola entidad que los pueda representar y entonces surge una asociación.
Cabe destacar que, en sus inicios, impulsada por el liderazgo de sus fundadores, la organización orienta sus fortalezas para ganar el reconocimiento inmediato del sector. Además del gobierno y terceros, convirtiéndose en una entidad clave que incidirá directamente en la vida económica del país.
Sin embargo, tras el complejo proceso de consensuar un nombre ante la Secretaría de Economía (SE) y diseñar una imagen corporativa, muchas organizaciones olvidan el verdadero peso de lo que acaban de crear.
En este sentido, si una asociación empresarial operara como una compañía privada, el valor de su marca y de su logotipo sería simplemente invaluable. Representa la confianza acumulada de todo un sector.
Alianzas estratégicas con valor real para la asociación
A pesar de este enorme valor, muchas organizaciones caen en una trampa crítica: ceder su marca de forma gratuita. Es común ver logotipos institucionales impresos en lonas de conferencias o acumulados junto a decenas de marcas en exposiciones. Muchas veces a cambio de un stand sin vender o de una mención pasajera.
Además, la creatividad del logotipo y de la imagen corporativa llevan implícito el lograr que la opinión de muchos pueda ser expresada en la imagen corporativa final. Luego, la fuerza del sector, sus logros alcanzados a través de su vida institucional.
Asimismo, la importancia de sus líderes, el número de sus asociados o socios, su participación en el PIB, la calidad de sus ejecutivos y de su Director son los que al final, le dan la fuerza a la imagen corporativa, al logotipo.
Entonces, tu logotipo y tu imagen corporativa, son como la punta del iceberg. Atrás estas tu, tu organización, tu fuerza. Atrás estas tu, tu organización, tu fuerza.
Martínez inquiere: ¿en cuánto se podría valuar el logotipo? ¿tu marca? Entonces ¿por qué algunas organizaciones empresariales regalan su imagen que tanto trabajo ha costado construir? ¿Un stand que no se vende en una Expo, vale tu logo, junto a muchos logos? ¿Tu logo vale una conferencia que se regala?
Finalmente, señala que “no quiero decir que no se pueden hacer alianzas valiosas que compartiendo tu imagen y tu colaboración sumen al patrimonio económico de tu asociación”. También al recurso humano del sector, al valor de las empresas representadas en la organización, al mismo staff. “Esas alianzas son las que valen y son las que hay que buscar”.
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