El mercado de vehículos usados en América Latina actualmente atraviesa una transformación que continuará durante 2027. Esto es impulsado por ajustes de precios, nuevas marcas, electrificación, cambios en los hábitos de compra y una mayor utilización de datos e inteligencia artificial.
Durante la ponencia “Used Vehicle Markets 2027: Trends Shaping Residual Values Across Latin America”, especialistas de la industria analizaron los principales factores que pueden modificar el valor residual y la comercialización de unidades en el mercado secundario.
En el panel participaron:
- Ricardo de Bolle, Global Business Development Director de Arval
- Alfredo Hernández Hamelberg, Country Manager de Autofola Group
- Francisco Fuentes, Sales & Marketing Director de Arval
- Julián Martínez, Regional Lead Iberia & LatAm de MA5
- Eduardo Sánchez, Director de Operaciones México & LATAM de Optimo Marketing Systems.
Siendo uno de los puntos centrales la expectativa de una corrección de precios. Planteando que el mercado podría registrar ajustes de entre 4% y 15% respecto a los niveles actuales hacia finales de 2026, 2027 y 2028. Aunque la afectación dependerá de cada marca y de las condiciones particulares de cada mercado.
Marcas chinas y electrificación modifican las reglas del mercado de vehículos nuevos y usados
La llegada de nuevas marcas, particularmente de origen chino, también modifica la relación entre los vehículos nuevos y usados. Los expertos señalaron que algunas marcas emergentes han encontrado aceptación entre los consumidores. Mientras que otras enfrentan dificultades cuando sus unidades llegan al mercado secundario.
Esta situación genera diferencias importantes en la evaluación. Algunos distribuidores todavía muestran cautela al recibir vehículos de determinadas marcas emergentes como parte de pago. Mientras que otros asignan valores de intercambio bajos debido a la incertidumbre sobre su comercialización posterior.
Además, la reducción de precios de los vehículos nuevos puede ejercer presión sobre los valores de los usados. Cuando un automóvil nuevo incorpora mayor tecnología y llega al mercado con un precio competitivo, el consumidor puede reconsiderar la compra de un vehículo seminuevo.
En México, los participantes también identificaron un posible cambio en el comportamiento aspiracional. El acceso a vehículos nuevos de menor precio puede modificar la tradicional transición. Esto del transporte público a la motocicleta y posteriormente al automóvil usado.
La electrificación añade otro desafío. Los vehículos eléctricos todavía necesitan construir mayor confianza dentro del mercado secundario, especialmente alrededor del estado de la batería, autonomía, costos de mantenimiento y valor de reventa.
Datos e inteligencia artificial ganan terreno en el remarketing
La información se convierte así en un elemento fundamental para fortalecer la confianza. La certificación del vehículo, el historial de uso y los datos sobre el estado de componentes como la batería. Pueden ayudar al comprador a entender mejor qué está adquiriendo y cuánto puede valer posteriormente.
Los especialistas también destacaron el papel de la inteligencia artificial. Estas herramientas permiten procesar grandes volúmenes de información, detectar inconsistencias durante las inspecciones, analizar inventarios y relacionar las características de un vehículo con perfiles específicos de compradores.
Por ejemplo, un sistema puede identificar patrones relacionados con presupuesto, año-modelo, carrocería o kilometraje. Utilizando esa información para encontrar dentro de un inventario las unidades que podrían interesar a determinados clientes.
Sin embargo, los panelistas subrayan que la inteligencia artificial no vende vehículos por sí sola. Su función consiste en fortalecer las capacidades de los profesionales, facilitar el análisis y mejorar la toma de decisiones.
Con ello, el mercado de usados se encamina hacia una etapa en la que precio, información, confianza, tecnología y capacidad de rotación tendrán una relación cada vez más estrecha. Para 2027, el reto no estará únicamente en vender más unidades, sino en entender con mayor precisión cuánto vale cada vehículo, quién puede comprarlo y cuánto tiempo tomará convertirlo nuevamente en liquidez.
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