
La Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT) presentó el balance más reciente de la industria en la producción de vehículos pesados , y el panorama confirmó un año particularmente exigente para la producción de vehículos pesados.
Aunque México conserva una estructura manufacturera sólida, el sector cerró los primeros once meses con 126,407 unidades, lo que marcó una disminución de 36% frente al mismo periodo del año anterior. La combinación de inflación, menor inversión fija y un ambiente regulatorio cambiante siguió presionando cada fase del proceso productivo.
El segmento de carga, que concentra la mayor parte del volumen industrial, reportó 123,372 unidades, una baja de 35.2%. Dentro de ese comportamiento, los tractocamiones retrocedieron 34.9%, mientras que el resto de vehículos de carga cayó 35.7%, en un entorno donde el transporte interno redujo operaciones y el mercado global operó con menor ritmo.

El segmento de pasaje continuó bajo la misma tendencia. Los autobuses foráneos disminuyeron 31.4%, y los modelos urbanos y suburbanos registraron un ajuste más profundo, con 61.4% de caída. La reorganización de rutas, la postergación de compras institucionales y los ajustes operativos dentro de las empresas de movilidad influyeron directamente en estas cifras.
La producción de vehículos pesados avanzó 83.3% en noviembre
Aun así, noviembre ofreció un respiro para las armadoras. La producción avanzó 83.8% respecto a octubre, un movimiento que no corrige el desempeño anual, pero sí abre la puerta a una posible estabilización en el corto plazo.
El mercado energético mantuvo al diésel como tecnología dominante, aunque cerró con una reducción de 36.1%. La producción de vehículos eléctricos sumó 83 unidades, y los modelos a gas natural alcanzaron 1,076, ambos con retrocesos significativos. La transición tecnológica continúa como un reto central para la industria, que debe acelerar cambios sin perder competitividad.
El ecosistema de autopartes también vivió un año de ajustes. La Industria Nacional de Autopartes (INA) reportó 89,244 millones de dólares entre enero y septiembre, una disminución de 4.35%, aunque septiembre superó el promedio anual y dejó entrever señales de recuperación rumbo a 2026. Las zonas Norte y Bajío concentraron más del 79% del total producido, respaldadas por su infraestructura logística y la cercanía con Estados Unidos.
La inversión extranjera en la producción
La inversión extranjera directa recuperó terreno al avanzar 7.36% frente al trimestre previo, lo que aportó estabilidad después de un 2024 complejo. Los componentes eléctricos, sistemas de suspensión, transmisiones, partes para motor y elementos interiores conservaron su papel clave al representar más de la mitad del valor manufacturado.
En conjunto, la producción de vehículos pesados y autopartes enfrentó un periodo complicado, aunque los últimos meses del año y el comportamiento del mercado estadounidense permiten anticipar un 2026 con mejores condiciones. La industria deberá seguir adaptándose a la transición energética y a los ajustes del comercio regional para sostener su peso en la cadena global.
Te invitamos a leer más:

