La industria logística invierte millones de dólares al año en estrategias para mitigar la escasez de conductores. Por ejemplo, en bonos de contratación, programas de retención tradicionales, capacitaciones constantes y tecnología de punta. Y ante la falta de operadores en el transporte logístico, el programa Dueño-Operador.
Para Gildardo Aranda, consultor independiente en logística, la solución no es diseñar nuevas formas para que el operador siga trabajando en la empresa logística. Es crear las condiciones para que algún día trabaje para sí mismo.
Desde su punto de vista, los incentivos económicos inmediatos fallan porque no resuelven la ausencia de un futuro patrimonial para los conductores. Es decir, un bono retiene por meses, pero una ruta clara hacia la propiedad genera lealtad y estabilidad a largo plazo.
En lugar de limitarse a competir por quién ofrece el mejor beneficio temporal, la industria logística necesita un cambio de paradigma que transforme la relación laboral tradicional y apueste por la movilidad social, la inclusión financiera y el emprendimiento”.
En este sentido, el programa Dueño-Operador es la fórmula financiera que transforma empleados en propietarios. Además, está desafiando los esquemas tradicionales en distintos mercados de América Latina.
¿Ver al conductor como como un futuro microempresario?
En Soy Logístico Asociación, Aranda refiere que “durante mi experiencia en diferentes mercados de LATAM, he tenido la oportunidad de implementar este programa. Dueño-Operador desafía el paradigma tradicional de la relación empresa-operador. La premisa es simple, pero transformadora”.
Bajo este modelo operativo y financiero, la empresa deja de ver al conductor como un simple empleado y lo proyecta como un futuro microempresario. Incluso, le facilita el acceso a una unidad mediante una renta mensual estructurada que cubre el financiamiento, seguros, mantenimiento y certificaciones.
El conductor conduce el vehículo, administra sus gastos operativos y, al concluir el plazo del contrato, se convierte en el propietario legítimo del camión. Y la verdadera transformación ocurre cuando se liquida la última mensualidad.
En ese punto, el camión deja de ser una herramienta de trabajo ajena y se convierte en un activo productivo propio. Entonces, con la unidad en sus manos, el operador tiene el poder de contratar a otro conductor, adquirir más vehículos y expandir su negocio.
La antigua empresa contratante se convierte automáticamente en su primer gran cliente, subcontratando sus servicios y asegurando un flujo de ingresos constante. Este modelo no solo revoluciona la sostenibilidad del talento en la logística, construye la próxima generación de pequeños empresarios del transporte.
Beneficio que cierra el círculo
Aranda señala que “ya no estamos hablando únicamente de atraer talento. Principalmente, hablamos de movilidad social, generación de patrimonio, inclusión financiera. Asimismo, emprendimiento, responsabilidad social empresarial y sostenibilidad del talento a largo plazo.
Además, menciona el también especialista en gestión de proyectos, en los programas que tuve oportunidad de impulsar, los beneficios para la organización fueron relevantes. Pero los beneficios para las familias de los operadores fueron aún mayores. Resaltando que ante falta de operadores en transporte logístico, el programa Dueño-Operador.
Finalmente, dice, “en lugar de diseñar estrategias para que la gente trabaje siempre para nosotros, este análisis rompe el molde. También plantea crear las condiciones para que se conviertan en microempresarios independientes y, eventualmente, en nuestros primeros proveedores subcontratados“.
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