
La logística 2026 inicia con una certeza incómoda para el comercio internacional: la estabilidad regulatoria dejó de ser la norma. En su lugar, las empresas enfrentan un entorno marcado por ajustes arancelarios, nuevas medidas comerciales y cambios constantes en las reglas de juego. Impulsados en buena medida por decisiones de Estados Unidos y reflejados en los principales organismos multilaterales.
Las cifras confirman esta volatilidad. De acuerdo con la Organización Mundial del Comercio (OMC), entre octubre de 2024 y octubre de 2025 se registraron 1,127 nuevas medidas comerciales. Muchas de ellas vinculadas a importaciones y aumentos arancelarios. A este escenario se suma la decisión de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR). De extender hasta noviembre de 2026 un paquete de 178 exclusiones arancelarias bajo la Sección 301. una señal clara de que la arquitectura comercial seguirá ajustándose durante el año.
También te puede interesar: Hutchinson Ports ICAVE logra que el Puerto de Veracruz reciba al buque más grande en su historia
Más allá del impacto directo en precios, el verdadero efecto de este entorno se está manifestando en la logística, un eslabón que hoy opera bajo mayor presión. Para Ilan Epelbaum, director general de Mail Boxes Etc en México, el cambio es estructural.
“Cuando las reglas cambian, no solo se modifica el costo de un producto; se altera la forma en que se planean inventarios, se definen rutas, se calendarizan embarques y se cumplen fechas de entrega”, explica.
La planeación de inventarios en la logística 2026
Uno de los primeros ajustes visibles es la planeación de inventarios. Frente a la incertidumbre regulatoria, las empresas están optando por esquemas más estratégicos. Con márgenes operativos más amplios que permitan absorber retrasos, inspecciones adicionales o cambios inesperados, incluso si eso implica un mayor costo financiero. El objetivo es claro: evitar quiebres de stock que, en 2026, pueden tener un impacto más severo en ingresos y reputación que el propio sobrecosto logístico.
Otro frente de transformación es la reconfiguración de rutas y nodos logísticos. La experiencia reciente ha dejado una lección clara: depender de un solo puerto, un solo cruce fronterizo o un único proveedor de transporte incrementa de manera significativa el riesgo operativo. En este contexto, la diversificación de rutas, puertas de entrada y esquemas de transporte. Deja de ser una buena práctica para convertirse en una necesidad.
“En 2026, la resiliencia logística dependerá menos de la velocidad y más de la capacidad de redireccionar flujos sin romper la operación”, apunta Epelbaum. Esto implica redes más flexibles y una mayor capacidad de reacción ante cambios repentinos en regulaciones o tiempos aduanales.
La sensibilidad de los tiempos también se intensifica. Con mayores controles documentales y presión en nodos estratégicos, los márgenes de error se reducen. Para la logística mexicana, altamente integrada a la economía estadounidense. El reto será operar con calendarios más estrictos, mayor visibilidad end-to-end y herramientas. Que permitan anticipar retrasos antes de que se conviertan en incumplimientos contractuales.
Planeación de escenarios
En este escenario, la planeación por escenarios deja de ser un ejercicio teórico para convertirse en un estándar operativo. Las empresas que mejor se están preparando para 2026 ya trabajan con escenarios A, B y C, contemplando proveedores alternos, rutas secundarias y simulaciones de costo total (landed cost) que integran variables regulatorias, tiempos aduanales y posibles desvíos logísticos.
El mensaje de fondo es claro: 2026 no será un año con menos comercio, sino con comercio más exigente. Tal como lo señala la UNCTAD, el intercambio global continuará creciendo, pero bajo mayores presiones de costos y política comercial, obligando a las empresas a operar con mayor precisión y menor margen de error.
En este contexto, la logística se perfila como el verdadero diferenciador competitivo. No ganará quien mueva más rápido, sino quien mueva mejor: con planeación, visibilidad y capacidad de adaptación. Para México, el reto es significativo, pero también representa una oportunidad estratégica para consolidar un sector logístico más sofisticado, capaz de absorber la volatilidad sin frenar el comercio.
Te invitamos a leer más:


