Ante el actual escenario al que se enfrenta la industria automotriz, en el que la cadena de suministro tradicional ya no ofrece la misma capacidad de respuesta. Esto debido a disrupciones, cambios tecnológicos y tensiones geopolíticas, ZF Group ha planteado realizar su evolución hacia un modelo de ecosistemas de proveeduría automotriz. Misma que cuenta con mayor integración regional, flexibilidad manufacturera, innovación y diversificación.
Ante este panorama, Emanuel Soto, Head of Procurement North America de ZF Group, recalca que en los últimos años se demostró la necesidad de replantear la relación entre fabricantes y proveedores. Modificando la cadena lineal, en busca de un ecosistema adaptable, que aprenda ante la crisis y aun asi continúe con su operación habitual.
Destacando de esta manera, que los cambios hacia la movilidad eléctrica, situaciones geopolíticas, cambios en el comercio y fenómenos externos, han obligado a la industria a ampliar su visión. Es por esto que para ZF Group, la observación única a proveedores directos, resulta insuficiente, dirigiendo ahora la mirada a los distintos niveles integrantes de su operación.
El desarrollo manufacturero en México como papel estratégico para la proveeduría automotriz
Bajo este panorama, México adquiere un papel estratégico de manera particular, ya que de acuerdo a Soto, es importante fortalecer la región mediante abastecimiento, desarrollo de proveedores, investigación y desarrollo. Lo que para ZF significa dar un paso adelante, además de atraer operaciones; lo que implica desarrollar capacidades locales que respondan con mayor rapidez a las necesidades del cliente.
Haciendo que la compañía se planteé incrementar la participación de manufactura nacional progresiva, dentro de sus operaciones. Buscando así que la mayor proporción de componentes que son usados en Norteamérica, sean producidos dentro de la misma región, lo que reducirá las dependencias externas. Y haciendo que se fortalezca la continuidad del suministro.
De la misma manera, Emanuel Soto deja claro que dicha transformación va más allá del traslado de los procesos productivos. Tales como la innovación, desarrollo tecnológico y la flexibilidad de las mismas plantas, haciendo que la infraestructura responda a distintos programas y a la variación de la demanda.
La transición tecnológica en la Industria Automotriz
La electrificación representa otro de los grandes retos para los proveedores, ya que la transición no ocurre de manera uniforme. A su vez conviven diferentes tecnologías, desde motores de combustión interna hasta vehículos híbridos y eléctricos.
Por esto, ZF ha apostado por el desarrollo de productos y procesos capaces de adaptarse a distintas configuraciones. Haciendo que la flexibilidad permita absorber las fluctuaciones del mercado y reduciendo la exposición que tendría un proveedor concentrado exclusivamente en una tecnología o segmento.
Dicha estrategia contempla de la misma manera, ampliar las aplicaciones de las capacidades que ya existen, hacia vehículos comerciales y los distintos sectores de la industria. Permitiendo a la diversificación, compensar los cambios determinados en el mercado, aprovechando las oportunidades provenientes de otras actividades.
Este planteamiento adquiere relevancia no solo por el cambio en la demanda de vehículos; sino por modificaciones en los componentes necesarios para fabricarlos. Ya que mientras los fabricantes y proveedores concentran esfuerzos en semiconductores, electrónica avanzada y nuevas tecnologías, existen piezas básicas cuya disponibilidad también puede convertirse en un riesgo para la producción.
Proveedores pequeños; un reto importante para la industria
Si bien, para ZF Group el atender las necesidades a niveles mayores es de vital importancia, Soto no deja a un lado a los proveedores pequeños. Ya que aunque en apariencia parecen componentes menores, se convierten en puntos críticos dentro del ecosistema.
De esta manera, la industria ha logrado aprender a identificar los riesgos asociados con chips y componentes electrónicos sofisticados. Sin embargo, existen también otros elementos de menor tamaño que siguen siendo indispensables para la fabricación de vehículos. Ya que con la desaparición o problemas de estos proveedores pequeños, la cadena se puede resentir.
Por ello, Emanuel Soto planteó la necesidad de ampliar la visión sobre el ecosistema de proveedores y desarrollar capacidades regionales en segmentos que todavía dependen en buena medida de otras regiones del mundo.
En este punto, México tiene una oportunidad para desarrollar nuevas capacidades, particularmente en componentes electrónicos y otros nichos. Donde actualmente existe una fuerte concentración de producción en Asia.
Aprovechamiento de la infraestructura existente
La resiliencia también puede construirse a partir de una mejor utilización de las instalaciones existentes, tal como las plantas manufactureras de Asia. Donde algunas operaciones aprovechan diferentes niveles de sus edificios para incrementar la superficie productiva sin realizar necesariamente una expansión física convencional.
Esta estrategia consiste en utilizar espacios que actualmente funcionan como almacenes o permanecen subutilizados. Para convertirlos en áreas productivas, apoyándose en sistemas automatizados para mover componentes entre los diferentes niveles.
Para ZF, dicho enfoque permite incrementar capacidad sin que el crecimiento dependa exclusivamente de comprar nuevos terrenos o construir instalaciones desde cero. Abriendo la posibilidad de responder con mayor rapidez a incrementos de demanda.
La automatización y la inteligencia artificial forman parte de esta transformación, ya que estas herramientas pueden incorporarse tanto en los procesos de manufactura. Como en actividades comerciales, incluso para agilizar procesos de cotización y facilitar el análisis de términos y condiciones entre proveedores y clientes.
Experiencia y nuevas generaciones
México cuenta, de acuerdo con el ejecutivo, con una combinación de trabajadores experimentados y una nueva generación de ingenieros. Mismos que pueden impulsar la siguiente etapa de la manufactura.
El desafío consiste en combinar ambos perfiles: aprovechar el conocimiento acumulado durante décadas y, al mismo tiempo, incorporar nuevas capacidades digitales, tecnológicas y de automatización.
Así, para ZF la resiliencia de Norteamérica no depende de una sola decisión de inversión. Requiere proveedores regionales, manufactura flexible, diversificación, innovación, talento y tecnología.
La propuesta de la compañía parte de una premisa: en un entorno donde las variables comerciales, tecnológicas y geopolíticas pueden cambiar rápidamente. La ventaja competitiva no está únicamente en producir más, sino en construir un ecosistema capaz de adaptarse a esos cambios.
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