La industria automotriz está viviendo una de las transformaciones más profundas de su historia. La electrificación, la conectividad y el desarrollo de nuevas tecnologías han modificado la forma en que los fabricantes conciben la movilidad y también la manera en que los gobiernos impulsan políticas públicas. Con el objetivo de reducir emisiones y fortalecer sus capacidades industriales. Bajo este contexto nació Olinia, el proyecto con el que México busca desarrollar el primer vehículo eléctrico diseñado, desarrollado y ensamblado en el país.

La presidenta Claudia Sheinbaum presentó oficialmente la iniciativa como parte del Plan México. Una estrategia que busca fortalecer la producción nacional mediante el desarrollo tecnológico. Y la colaboración entre instituciones académicas, centros de investigación e industria. El objetivo principal consiste en crear una nueva categoría de vehículos eléctricos urbanos, misma que responda a las necesidades de movilidad de millones de personas y que al mismo tiempo, impulse una nueva cadena de valor para la industria automotriz mexicana.

El proyecto recibe su nombre del náhuatl Olinia, que significa "moverse", una palabra que resume la intención de desarrollar una solución de movilidad accesible para distintos sectores de la población. A diferencia de otros fabricantes que adaptan plataformas existentes, el Gobierno pretende desarrollar una arquitectura propia enfocada exclusivamente en recorridos urbanos.

Variantes y desarrollo nacional

Durante la presentación de este proyecto, las autoridades explicaron que Olinia contará con tres variantes:

  • Primera estará dirigida al uso personal.
  • Segunda atenderá servicios de movilidad de barrio, como sustituto de mototaxis y transporte local.
  • Tercera buscará atender el mercado de reparto de mercancías de última milla, uno de los segmentos con mayor crecimiento gracias al comercio electrónico.

El desarrollo tecnológico ha recaído principalmente en especialistas del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y del Tecnológico Nacional de México (TecNM). Dos instituciones que trabajan en el diseño del vehículo y en la integración de componentes nacionales. El objetivo consiste en incrementar paulatinamente el contenido mexicano del vehículo y construir una plataforma capaz de evolucionar conforme avance la tecnología.

Detalle del diseño de Olinia

En mayo pasado, el Gobierno presentó el primer prototipo funcional y confirmó que la meta consiste en iniciar la producción durante 2027. Contando con una velocidad máxima cercana a los 50 kilómetros por hora, utilizará un sistema de propulsión totalmente eléctrico y podrá recargar mediante conexiones convencionales. Siendo estas las características que responden a una vocación completamente urbana.

$90,000 - $150,000 MXN Rango de precio objetivo estimado

Además, el proyecto mantiene como objetivo comercializar el vehículo dentro de un rango aproximado de 90 mil a 150 mil pesos. Dependiendo de la configuración y el uso para el que haya sido desarrollado. Si logra alcanzar esa meta, Olinia podría convertirse en uno de los vehículos eléctricos más accesibles del mercado mexicano.

Una oportunidad para desarrollar industria nacional con Olinia

Más allá del vehículo, Olinia está representando un intento por construir capacidades tecnológicas dentro del país. Durante décadas, México se consolidó como uno de los mayores productores de automóviles del mundo. Esto gracias a la inversión de fabricantes internacionales; sin embargo, el diseño y desarrollo de vehículos permanecieron principalmente fuera del territorio nacional.

Ahora, el proyecto busca cambiar parcialmente ese modelo mediante la participación de universidades, ingenieros mexicanos y empresas nacionales en el desarrollo de una plataforma propia.

El crecimiento de la electromovilidad también juega a favor de esta iniciativa. Cada vez más ciudades impulsan restricciones a los vehículos de combustión y fomentan alternativas eléctricas para reducir emisiones contaminantes.

En ese escenario, un vehículo ligero, urbano y de bajo costo podría encontrar oportunidades importantes tanto en México como en otros mercados emergentes.

Sin embargo, junto con las expectativas también aparecen interrogantes. Una de las principales gira alrededor de los estándares de seguridad que deberá cumplir el vehículo antes de iniciar su comercialización.

Hasta el momento, las autoridades no han detallado públicamente el equipamiento de seguridad que incorporará Olinia. Ni la regulación específica bajo la cual será homologado. Esa incertidumbre ha generado preocupación entre organizaciones dedicadas a la seguridad vial.

Para Stephan Brodziak, coordinador de Seguridad Vehicular de El Poder del Consumidor, cualquier regulación que se diseñe para este vehículo debe mantenerse alineada con la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial. La cual establece que las normas mexicanas deben tomar como referencia las mejores prácticas internacionales.

El especialista explica que, aunque se ha mencionado la posibilidad de crear un esquema regulatorio específico para esta nueva categoría vehicular, ello no significa reducir las exigencias de seguridad.

"Si no va a cumplir la NOM-194, entonces el instrumento que se genere debe estar alineado con la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial", señaló durante una entrevista con Factor Automotor.

La innovación necesita viajar acompañada de la seguridad

Vista Trasera Olinia Interior Olinia

Desde la perspectiva de Brodziak, uno de los mayores riesgos consiste en repetir experiencias registradas en Europa con vehículos ultraligeros de la categoría L7. Diversas pruebas de impacto realizadas hace una década demostraron que muchos de esos modelos ofrecían una protección insuficiente para sus ocupantes durante una colisión.

Por ello, considera indispensable que Olinia incorpore elementos básicos como:

  • Frenos ABS.
  • Una estructura capaz de superar pruebas de impacto frontal e impacto lateral.
  • Sistemas que garanticen la integridad del paquete de baterías en caso de accidente.

El especialista reconoció que la velocidad máxima de aproximadamente 50 km/h reduce el riesgo de accidentes de alta energía. Sin embargo, recuerda que el vehículo convivirá diariamente con automóviles, transporte público, camiones y motocicletas que circulan a velocidades mayores.

A ello se suma otro aspecto poco discutido: la seguridad eléctrica. Donde las baterías deben contar con aislamiento adecuado, protección durante la recarga y mecanismos que reduzcan el riesgo de descargas o incendios posteriores a un choque.

De igual forma, recomendó integrar tecnologías de seguridad activa como el Frenado Autónomo de Emergencia (AEB), especialmente porque el vehículo operará en entornos con alta presencia de peatones y ciclistas.

Uno de los argumentos que suele surgir es que incorporar estos sistemas incrementarán el costo final del vehículo.

¿Cuánto vale la vida de nuestros seres queridos? El costo de incorporar seguridad es mínimo frente a la protección.

Brodziak rechaza esa idea. A su juicio, el costo adicional de incorporar bolsas de aire, ABS y otros dispositivos representa una fracción mínima frente al beneficio que ofrecen en materia de protección.

Para el especialista, el Gobierno todavía tiene la oportunidad de convertir a Olinia en un referente internacional. Si logra combinar innovación, producción nacional y estándares sólidos de seguridad, el proyecto podría demostrar que la movilidad eléctrica accesible no tiene por qué sacrificar la protección de sus usuarios. Ese será, probablemente, el examen más importante que enfrenta el primer automóvil eléctrico desarrollado en México.