La competitividad dentro del aftermarket se construyó sobre una ecuación relativamente estable: fabricar componentes confiables, ampliar la cobertura de aplicaciones y garantizar la disponibilidad de inventario para responder a un parque vehicular cuya evolución avanzaba a un ritmo que toda la cadena de valor podía asimilar. Esa fórmula permitió el crecimiento de fabricantes, distribuidores y talleres durante años, pero el escenario comenzó a modificarse conforme la industria incorporó nuevas arquitecturas electrónicas, sistemas de propulsión más sofisticados y una diversidad tecnológica que hoy obliga a replantear prácticamente todos los procesos de la posventa.

La transformación también es consecuencia de la llegada acelerada de nuevos fabricantes, del incremento de plataformas globales, de la coexistencia de vehículos con tecnologías de distintas generaciones y del crecimiento sostenido del parque vehicular mexicano. Estos factores multiplican las variables que un distribuidor debe administrar y que un taller necesita comprender antes de realizar una reparación. En ese contexto, la complejidad ya no representa una condición excepcional del mercado, sino el nuevo entorno operativo bajo el que deberá competir toda la industria durante la próxima década.

Ese cambio modifica el papel que históricamente desempeñó la refacción dentro de la cadena de valor. Si anteriormente el diferencial competitivo podía construirse a partir de la calidad del componente o de la rapidez con la que éste llegaba al cliente, ahora el verdadero reto consiste en garantizar que cada pieza corresponda exactamente a la aplicación requerida, que el procedimiento de instalación sea el correcto y que el técnico disponga de la información necesaria para evitar errores que afecten la productividad del taller y la confianza del usuario final. Conforme aumenta la sofisticación de los vehículos, el conocimiento deja de ser un servicio complementario para convertirse en un activo estratégico.

“No solo queremos entregar las piezas; también queremos entregar el conocimiento”

Esa es la lectura que Schaeffler Vehicle Lifetime Solutions hace sobre la evolución del mercado mexicano. La compañía sostiene que el siguiente ciclo de crecimiento del aftermarket no dependerá exclusivamente del desarrollo de nuevos productos, sino de la capacidad para integrar información técnica, herramientas digitales, procesos de capacitación y acompañamiento especializado que permitan responder a un parque vehicular cuya complejidad aumenta año tras año.

César R. Pérez, quien al momento de esta entrevista se desempeñaba como vicepresidente de Schaeffler Vehicle Lifetime Solutions para América Latina, afirma que la industria se encuentra frente a un punto de inflexión. La incorporación de electrónica, mecatrónica, sistemas de asistencia a la conducción y nuevas tecnologías de propulsión exige una preparación mucho más profunda por parte de toda la cadena de posventa.

Para César Pérez, el crecimiento de los vehículos híbridos y eléctricos representa únicamente una parte de esa transformación. El desafío de mayor alcance radica en la enorme diversidad tecnológica que comienza a convivir dentro del mismo parque vehicular, donde plataformas completamente nuevas comparten espacio con vehículos que seguirán requiriendo mantenimiento durante muchos años. Esa coexistencia incrementa exponencialmente el número de aplicaciones que fabricantes, distribuidores y talleres deberán atender, elevando el nivel de especialización que demandará el mercado independiente.

La posición de Schaeffler dentro de la cadena de suministro le permite anticipar parte de esa evolución gracias a su participación como proveedor de equipo original para distintos fabricantes de vehículos. Sin embargo, la compañía reconoce que esa ventaja tecnológica debe complementarse con un conocimiento mucho más profundo del comportamiento del mercado independiente.

+35 MILLONES De unidades componen el creciente y cada vez más diverso parque vehicular ligero en México.
Tecnología Schaeffler Equipo de Schaeffler

Del componente al conocimiento: el nuevo valor de la posventa

Los datos del mercado ayudan a explicar la magnitud de este fenómeno. De acuerdo con TecAlliance, el parque vehicular ligero en México ya supera los 35 millones de unidades, mientras que su edad promedio continúa aumentando y la presencia de nuevas marcas acelera la diversificación tecnológica del país. Paralelamente, las cifras de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz muestran un crecimiento sostenido en la incorporación de vehículos electrificados, una tendencia que ampliará todavía más la variedad de sistemas que deberán atender los talleres independientes durante los próximos años.

El resultado es un aftermarket donde disponer de una refacción en inventario ya no garantiza, por sí mismo, una reparación exitosa. La capacidad para interpretar información técnica, identificar correctamente una aplicación y ejecutar procedimientos cada vez más especializados comienza a convertirse en un factor que impacta directamente la eficiencia operativa de distribuidores y talleres. Bajo esa lógica, el conocimiento deja de acompañar al producto para convertirse en parte inseparable de la solución que demanda el mercado.

La transformación que describe César Pérez adquiere una dimensión mucho más clara cuando se observa desde el taller. Si para un fabricante el desafío consiste en desarrollar componentes para un parque vehicular cada vez más diverso, para el técnico independiente la complejidad comienza cuando un mismo modelo puede incorporar distintas configuraciones mecánicas, electrónicas o de software que obligan a replantear los procesos tradicionales de diagnóstico y reparación.

En ese escenario, aunque la experiencia acumulada continúa siendo indispensable, no basta por sí sola para responder a un mercado cuya evolución tecnológica avanza más rápido que la curva de aprendizaje de la industria.

José Antonio Ortega, responsable de ventas para Centroamérica, el Caribe y Cuentas Especiales en México de Schaeffler Vehicle Lifetime Solutions, sostiene que esa realidad ha modificado la forma en que la compañía entiende el soporte técnico. Durante décadas, la capacitación estuvo orientada principalmente a explicar la instalación de un producto; hoy el objetivo es mucho más amplio y consiste en proporcionar al taller las herramientas necesarias para interpretar correctamente tecnologías que cambian de manera constante, reducir la incertidumbre durante la reparación y elevar la eficiencia de toda la operación.

Bajo esa lógica nació la evolución de REPXPERT, una plataforma que integra catálogos digitales, información técnica, procedimientos de instalación, boletines especializados y programas de capacitación desarrollados directamente por el fabricante. Más que una herramienta de consulta, la plataforma busca reducir la distancia entre el desarrollo de una tecnología y su correcta aplicación dentro del mercado independiente, permitiendo que el conocimiento viaje junto con el componente y acompañe al técnico durante todo el proceso de reparación.

El valor de esa estrategia no radica únicamente en facilitar el acceso a información técnica. Su verdadero impacto aparece cuando se traduce en menos errores de diagnóstico, menos retrabajos y una utilización más eficiente del tiempo dentro del taller. En operaciones complejas, como la sustitución de un embrague o la intervención de una transmisión, una instalación incorrecta puede obligar a desmontar nuevamente el sistema completo, consumir varias horas adicionales de mano de obra y retrasar la entrega del vehículo. El costo de ese error suele ser considerablemente mayor que el de la propia refacción y termina afectando la rentabilidad del negocio, la satisfacción del cliente y la reputación del establecimiento.

Componentes Schaeffler Presentación REPXPERT

Conforme aumenta el número de aplicaciones disponibles, la calidad de los catálogos, la actualización permanente de los datos y la precisión en la identificación de cada componente dejan de ser tareas administrativas para convertirse en elementos críticos de la operación comercial. Una pieza correctamente fabricada pierde valor si llega al vehículo equivocado, mientras que una recomendación técnica respaldada por información confiable puede reducir tiempos de reparación, disminuir devoluciones y fortalecer la relación entre fabricantes, distribuidores y talleres.

La tendencia también encuentra eco en segmentos como las flotillas comerciales y la logística de última milla, donde cada unidad fuera de operación representa pérdidas económicas para las empresas. En estos casos, la disponibilidad del componente continúa siendo importante, pero la velocidad con la que se identifica la falla, se selecciona la aplicación correcta y se ejecuta la reparación adquiere un peso cada vez mayor dentro del costo total de operación. La eficiencia del aftermarket comienza así a medirse por la capacidad de reducir tiempos muertos y mantener los vehículos en circulación.

Finalmente, las declaraciones de César R. Pérez y José Antonio Ortega convergen en una misma conclusión: el aftermarket está entrando en una etapa donde el conocimiento dejará de ser un elemento diferenciador para convertirse en un requisito operativo. La evolución del parque vehicular no sólo exigirá mejores componentes, sino también información técnica más precisa, plataformas digitales capaces de actualizarse con rapidez y una cadena de valor preparada para interpretar tecnologías cuya complejidad continuará aumentando.

Ese diagnóstico adquiere un significado adicional porque fue planteado en un momento de transición para la propia Schaeffler. Después de encabezar la estrategia de Vehicle Lifetime Solutions para América Latina, César R. Pérez fue designado como presidente de Schaeffler Vehicle Lifetime Solutions Asia Pacífico, cargo que asumirá a partir del cuarto trimestre de 2026, mientras Micah Shepard tomará la conducción de la región de las Américas. Más que un cambio organizacional, el nombramiento representa el reconocimiento a una etapa en la que la compañía fortaleció su estrategia de capacitación, digitalización y acompañamiento técnico en la región.