PITZ: la plataforma que quiere redefinir el aftermarket automotriz en México
Con un crecimiento de 10 % en menos de un año, incrementos de hasta 60 % en ventas para proveedores y una proyección de valuación cercana a los 100 millones de dólares, PITZ no está digitalizando talleres: está construyendo una infraestructura para centralizar la demanda del aftermarket en México
El aftermarket automotriz en México es uno de los segmentos más grandes del sector; sin embargo, también es uno de los más desorganizados y con mayor rezago tecnológico. Miles de talleres independientes, refaccionarias locales y proveedores operan sin integración real, con inventarios mal distribuidos, decisiones basadas en intuición y procesos que diluyen valor en cada transacción.
En este vacío estructural, PITZ encontró un punto crítico para profesionalizar y digitalizar la industria del aftermarket. La plataforma, fundada por Natalia Salcedo en 2025, no parte de la lógica tradicional de software para talleres, sino de un concepto más preciso: conectar la oferta y la demanda en un mercado fragmentado y convertir esa conexión en un sistema de datos, transacciones y rentabilidad.
“Nosotros queremos conectar a toda la industria desde que la pieza está disponible hasta que se instala en el vehículo. Lo que buscamos es que las refaccionarias vendan más, que el mecánico tenga acceso inmediato a lo que necesita y que todo el proceso sea más eficiente, porque hoy la industria está completamente desconectada”, explica Natalia Salcedo.
Un modelo que impacta directamente la rentabilidad
El punto de entrada es el diagnóstico, pero el verdadero impacto está en la parte operativa del negocio. PITZ utiliza inteligencia artificial para reducir el tiempo de diagnóstico, estructurar mejor las reparaciones y eliminar procesos de prueba y error que históricamente han limitado la productividad del taller.
“Un taller puede crecer de tres a cinco veces lo que genera hoy y mejorar su rentabilidad en un 23 % o más. Esto no viene de trabajar más horas, sino de trabajar con información, cometer menos errores y aprovechar mejor cada cliente que entra al taller”, afirma la fundadora de PITZ.
Esta evolución no solo optimiza la eficiencia interna, sino también la relación con el cliente final. El diagnóstico deja de ser una interpretación y se convierte en evidencia, lo que permite transparentar el servicio y abrir espacio a un modelo más cercano al mantenimiento preventivo.
Le mostramos al cliente todo lo que tiene su coche, no solo el problema por el que llegó. Eso evita la desconfianza y permite que el usuario tome decisiones con información, no con percepciones”.
Marketplace, logística y control de inventario
El núcleo del modelo está en la transacción. A través de su marketplace, PITZ conecta refaccionarias, fabricantes y talleres, permitiendo mover piezas con mayor precisión y reducir pérdidas asociadas a inventarios mal gestionados.
“Hay muchas refaccionarias que no pueden llegar más allá de su zona. Nosotros ampliamos ese alcance hasta 20 kilómetros y logramos entregas en 90 minutos o menos. Eso cambia completamente la capacidad de venta del proveedor”, señala.
El sistema también introduce una lógica de precios dinámicos que permite ajustar la operación según la urgencia del cliente.
“Si puedes esperar siete días, obtienes un mejor precio; pero si necesitas la pieza de inmediato, pagas más. Así optimizamos tanto la compra del mecánico como la venta del proveedor”, detalla.
“Los proveedores pueden crecer hasta un 60 % en ventas y mejorar su margen operativo en más de un 20 %, porque les ayudamos a vender mejor, no solo a vender más”, afirma.
De la intuición a la información
Uno de los cambios más complejos no es tecnológico, sino cultural. El aftermarket en México ha operado durante décadas bajo una lógica donde la experiencia individual define la operación, particularmente en la gestión de inventarios y en la toma de decisiones comerciales.
“Muchas refaccionarias trabajan con ‘feeling’. Nosotros les mostramos datos: qué se vende, dónde, en qué momento y en qué condiciones. Eso cambia la forma en que compran y venden”, señala Salcedo.
La visibilidad que genera la plataforma también permite identificar ineficiencias internas que antes permanecían ocultas dentro de la operación.
“Podemos detectar errores, ineficiencias e incluso posibles irregularidades dentro de los procesos. Cuando eso se hace visible, los negocios empiezan a ajustarse”, añade.
Escala en un mercado fragmentado
Desde su lanzamiento, PITZ ha reportado un avance sostenido y ha integrado más de 150 talleres, un punto de partida en un mercado que, por su tamaño y dispersión, ofrece amplio margen de expansión.
“Hemos crecido casi 10 veces desde que lanzamos y esperamos seguir creciendo a ese ritmo, porque el mercado es grande y todavía está poco integrado”, afirma Salcedo.
El modelo tiene un componente claro de acumulación de datos: cada operación, diagnóstico y transacción alimentan el sistema, lo que incrementa su capacidad de análisis y optimización conforme escala.
La aparición de plataformas como PITZ refleja una transformación más amplia dentro del aftermarket automotriz en México: la transición de un modelo fragmentado, basado en la experiencia, hacia uno donde la información comienza a organizar la operación.
El resultado de ese proceso aún no está definido. Lo que sí es claro es que, en un entorno donde la eficiencia y la velocidad adquieren mayor peso, la capacidad de integrar datos, coordinar actores y reducir fricciones operativas será un factor cada vez más determinante en la captura de valor dentro de la industria.
Esperamos crecer más de 10 veces lo que hacemos hoy y alcanzar una valuación cercana a los 100 millones de dólares, pero más allá de esta cifra, lo importante es construir un sistema que realmente conecte a toda la industria”.