Televía: la infraestructura invisible que redefine la rentabilidad del transporte en México
Con un crecimiento de 25 % en 2025 y una base de 3.5 millones de dispositivos, Televía avanza hacia un modelo que integra peaje, energía y datos, redefiniendo la eficiencia operativa del transporte en México.
Televía registró un crecimiento de 25 % en la colocación de tags durante 2025, alcanzando una base de 3.5 millones de dispositivos en el mercado. La cifra revela una transformación: la compañía está dejando de ser un proveedor de telepeaje para insertarse en la lógica de gestión del transporte.
“Parte de nuestra solución es cómo convertimos a la gente que hoy paga las casetas en efectivo en usuarios de tag”, explica Ricardo Dávila, director general. El movimiento, sin embargo, no termina en la adopción del dispositivo; comienza ahí.
Del telepeaje a la gestión operativa
El telepeaje dejó de ser un servicio transaccional. Televía ha desarrollado una plataforma que permite a las flotillas concentrar información crítica sobre rutas, desvíos y consumos.
Les acercamos una plataforma donde concentramos todos sus viajes y les permitimos a los transportistas tener el control de todas sus unidades y optimizar sus recorridos”
La integración con Edenred permite concentrar hasta 30 % de los costos operativos de una flotilla —combustible y peaje— en una sola plataforma. En un sector donde los márgenes son reducidos, la visibilidad sobre estos componentes modifica directamente la rentabilidad.
El negocio que no ve el usuario
El modelo de Televía no depende del usuario final, sino de las concesiones carreteras, que remuneran cada cruce generado a través de su sistema. Esto coloca el crecimiento en función del volumen y no del precio al usuario.
“Nuestro cliente principal son las concesiones”, afirma Ricardo Dávila. “Nosotros acercamos a los usuarios a sus vías y por cada cruce recibimos una contraprestación”.
La compañía invirtió alrededor de 210 millones de pesos en una nueva plataforma tecnológica diseñada para soportar su crecimiento en los próximos cinco años. Esto permite escalar el volumen para reducir el costo unitario.
Data, control y reducción de riesgo
La digitalización del peaje responde también a una exigencia operativa: eliminar el efectivo. “Lo que nos piden hoy los transportistas es que su operador no maneje efectivo, por la administración y el riesgo que implica”, explica el directivo.
La trazabilidad en tiempo real permite reducir riesgos operativos y mejorar el control de rutas y consumos. Desde una sola interfaz, las empresas pueden gestionar dispositivos, monitorear desviaciones y analizar patrones de operación. Con ello, la información deja de ser un registro y se convierte en un insumo para la toma de decisiones.
El Mundial de Futbol, detonante clave para disminuir el uso de efectivo
El Mundial de 2026 introduce una presión adicional sobre la infraestructura carretera. “La gente no solo se va a mover en las sedes; se va a desplazar por todo el país”, anticipa el director general de Televía.
Televía proyecta un crecimiento cercano al 30 % en 2026, impulsado por la digitalización del peaje y el incremento en la movilidad. Pero el impacto más relevante podría darse en la configuración del sistema.
La redistribución de carriles —reduciendo el efectivo y ampliando el telepeaje— podría acelerar de forma exponencial la adopción del sistema.
Movilidad inteligente: el siguiente paso
El reposicionamiento de la compañía también se vincula con la transición energética. El programa Eco Tag ya integra cerca de 8,000 vehículos híbridos y eléctricos, con incentivos en el costo del peaje. Aunque el volumen es limitado, anticipa una integración más amplia entre infraestructura vial y nuevas tecnologías de movilidad.
En paralelo, la estrategia comercial busca incorporar el dispositivo desde el origen, mediante acuerdos con arrendadoras y potencialmente con distribuidores.
El crecimiento de Televía no radica únicamente en la expansión de su base de usuarios, sino en su capacidad para insertarse en un punto crítico de la operación logística.
Lo que antes era un dispositivo para evitar filas en casetas ahora participa en decisiones que afectan costos, rutas y eficiencia. Esa capa comienza a adquirir un papel estructural dentro del sistema de transporte.
Si la digitalización del peaje avanza al ritmo previsto, el impacto no se limitará a la experiencia del conductor. Puede redefinir la forma en que se gestiona la rentabilidad del transporte en México, trasladando el control desde la infraestructura física hacia la información.